En la comparecencia del titular de la Secretaría de Educación ante el Pleno del Senado, en el marco del análisis del Primer Informe de Gobierno, la legisladora del PAN señaló que la educación pública atraviesa una de sus etapas más complejas, con graves deficiencias en el aprendizaje y falta de evaluaciones confiables.

Murguía exigió claridad sobre el compromiso presidencial de eliminar la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), que continúa operando sin nuevas reglas para ingreso, promoción y cambios de adscripción. Preguntó cuándo se cumplirá esta promesa hecha a los docentes.

Respecto al programa La Escuela es Nuestra, reconoció avances en participación social, pero advirtió que los montos son insuficientes para atender infraestructura mayor, antes cubierta por el Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM), hoy inoperante. Solicitó información sobre el número de escuelas beneficiadas, mecanismos de transparencia y supervisión, así como la estrategia para obras de gran alcance.

La senadora recordó el compromiso de atender daños en 30 escuelas de Querétaro por lluvias recientes y propuso que los recursos para infraestructura se canalicen anualmente mediante programas institucionales, ejecutados por órganos estatales.

También cuestionó la falta de psicólogos en escuelas públicas, la ausencia de horas asignadas para educación física desde hace seis años y la insuficiencia de plazas para educación especial. Pidió definir reglas de operación para reactivar las escuelas de jornada ampliada y crear los Centros de Bienestar Infantil, compromisos asumidos por la presidenta.

En educación media superior, alertó sobre la reducción del 48.6% en recursos para capacitación docente y criticó la implementación acelerada del marco curricular común sin tiempo para planeación y formación. En educación superior, señaló que el presupuesto se ha reducido desde 2022, afectando a universidades como la UAQ, que enfrentará una disminución de 30.6 millones de pesos.

Murguía reconoció el incremento real del 4.6% para 2026 y que el país destina 3% del PIB a educación, pero advirtió que la prioridad debe reflejarse en el presupuesto: “Invertir en educación es romper ciclos de pobreza y ofrecer igualdad de oportunidades. Una prioridad que no se refleja en el presupuesto, no es prioridad”.