La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) dio un paso significativo hacia la redefinición del quehacer científico. Durante el Encuentro de Centros de Investigación de la Secretaría de Ciencia, titulado “Impulsando las Ciencias Sociales y Humanidades”, la institución delineó una estrategia que busca colocar a la ciencia como motor de equidad, inclusión y desarrollo sostenible.

La rectora Martha Patricia Zarza Delgado encabezó la inauguración del encuentro, donde subrayó que la ciencia no debe entenderse únicamente como un proceso de generación de conocimiento técnico, sino como una herramienta fundamental para la construcción de una sociedad más equitativa. Desde el auditorio del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población (CIEAP), en Ciudad Universitaria, enfatizó que el conocimiento científico debe responder a las problemáticas sociales más urgentes y contribuir activamente a su լուծución.

Zarza Delgado reconoció que, aunque el Estado de México ocupa el tercer lugar a nivel nacional en número de investigadoras e investigadores reconocidos, aún existen retos importantes para consolidar su potencial científico. En particular, señaló que la UAEMéx concentra el 34 por ciento del total estatal de personal investigador, lo que la posiciona como un actor clave en la producción académica. Sin embargo, también admitió que persisten áreas de oportunidad, especialmente en el fortalecimiento de la producción científica en las ciencias sociales y las humanidades, disciplinas esenciales para comprender y atender los desafíos contemporáneos.

En respuesta a este diagnóstico, la universidad presentó una estrategia institucional basada en cinco pilares fundamentales: el fortalecimiento del financiamiento y su ejercicio eficiente; el impulso a la cooperación interdisciplinaria; la mejora de la infraestructura tecnológica; la ampliación de apoyos y estímulos para la investigación; y la orientación del conocimiento hacia la retribución social. Este enfoque busca no solo incrementar la productividad académica, sino también garantizar que los resultados de la investigación tengan un impacto tangible en la sociedad.

Como parte de estas acciones, la rectora anunció que, a través de la Convocatoria Transformación Social 2026, se aprobó el financiamiento de 26 proyectos enfocados en ciencias sociales y humanidades, con una inversión superior a cuatro millones de pesos. Esta iniciativa representa un esfuerzo concreto por respaldar investigaciones que aborden problemáticas sociales desde una perspectiva crítica, interdisciplinaria y comprometida con el entorno.

Por su parte, la secretaria de Ciencia de la UAEMéx, Arianna Becerril García, planteó una reflexión profunda sobre los modelos tradicionales de evaluación científica. Cuestionó que estos esquemas privilegien indicadores cuantitativos —como el número de publicaciones o citas— por encima del impacto social del conocimiento generado. En este sentido, advirtió que dicha lógica limita la capacidad de la ciencia para incidir en la transformación social y reduce su alcance a métricas que no necesariamente reflejan su relevancia.

Becerril García también señaló que los modelos predominantes de comunicación científica han contribuido a invisibilizar la producción académica de regiones como América Latina, donde el conocimiento generado suele quedar marginado de los circuitos internacionales de mayor visibilidad. Frente a este panorama, propuso avanzar hacia un modelo de ciencia abierta que reconozca el conocimiento como un bien público, accesible y útil para todas las personas, independientemente de su contexto geográfico o social.

El encuentro no solo funcionó como un espacio de diagnóstico, sino también como una plataforma de articulación entre distintos centros de investigación de la UAEMéx. En él participaron académicos como Ana María Reyes Fabela, Gloria Camacho Pichardo, Bernardino Jaciel Montoya Arce, Sergio Cuauhtémoc Gaxiola Robles Linares y Javier Jesús Ramírez Hernández, quienes coincidieron en la necesidad de fortalecer la colaboración multidisciplinaria y consolidar redes de trabajo que potencien el impacto del conocimiento.

Finalmente, las autoridades universitarias hicieron un llamado a la comunidad académica a sumarse a este proceso de transformación institucional. La apuesta por una ciencia abierta, incluyente y con enfoque social no solo implica cambios estructurales, sino también un compromiso colectivo por redefinir el papel del conocimiento en la sociedad.