En el marco del programa institucional “Abril, Mes de la Lectura”, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) se convirtió en el escenario de un encuentro entre historia, cultura e identidad, al albergar la presentación del libro 500 años de presencia francesa en México, una obra colectiva coordinada por Minouche Suberville que explora la profunda y sostenida influencia de Francia en el devenir mexicano.
El evento, realizado en el Auditorio “Juana de Asbaje” de la Biblioteca Central en Ciudad Universitaria, no solo convocó a autoridades académicas y representantes culturales, sino que también evidenció la relevancia de revisar los vínculos históricos que han moldeado la identidad nacional. En representación de la rectora Martha Patricia Zarza Delgado, el director de Entornos Académicos y Conocimiento, Celso Rodrigo Rivera Rojo, subrayó que la presentación de esta obra rebasa el ámbito estrictamente académico para situarse en un terreno más amplio: el de la memoria colectiva y la construcción de una identidad compartida.
Rivera Rojo destacó que, en el contexto de la conmemoración de los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia, resulta imprescindible reconocer la riqueza de este lazo histórico. A lo largo de cinco siglos, la presencia francesa ha dejado una huella significativa en múltiples dimensiones de la vida nacional, desde el pensamiento intelectual hasta las expresiones artísticas, pasando por la consolidación de instituciones y el desarrollo de corrientes culturales.
La obra coordinada por Suberville se presenta así como un puente entre distintas temporalidades: conecta el pasado con el presente y proyecta reflexiones hacia el futuro. Para las autoridades universitarias, este tipo de trabajos no solo enriquecen el conocimiento histórico, sino que también fortalecen el diálogo intercultural, uno de los pilares de las instituciones educativas contemporáneas.
Por su parte, el presidente de la Alianza Francesa de Toluca y de la Federación de las Alianzas Francesas de México, Jorge Galileo Castillo Vaquera, enfatizó el papel que estas instituciones han desempeñado en la promoción de actividades culturales que acercan a ambas naciones. Señaló que el libro constituye una herramienta fundamental para comprender la evolución de la presencia francesa en México, permitiendo a los lectores dimensionar su impacto a lo largo del tiempo.
La presentación también contó con la participación de Stéphanie Suel, directora general de la Alianza Francesa de Toluca, así como de Ignacio Bárcenas Monroy, responsable del Departamento de Fomento al Conocimiento y la Lectura de la UAEMéx. Este último resaltó el valor de la obra como un llamado a la participación activa de los lectores en la comprensión de su entorno histórico. Según explicó, el libro funciona como un recordatorio de que la riqueza cultural no surge en el aislamiento, sino en el intercambio constante de ideas, experiencias y formas de vida.
Durante su intervención, Minouche Suberville ofreció una mirada más cercana al proceso de creación del libro, en el que participaron 26 autores. Explicó que el proyecto nació de la inquietud por documentar la historia de las primeras personas provenientes de Francia que se integraron a la sociedad mexicana, contribuyendo de manera significativa a su desarrollo en distintos ámbitos.
La obra, respaldada por el gobierno y la embajada de Francia, incorpora recursos visuales como fotografías y una línea del tiempo que permiten al lector recorrer cinco siglos de historia compartida. A través de estos elementos, se abordan temas como el comercio, la industria, la educación y el turismo de raíces, evidenciando la manera en que la influencia francesa ha permeado en la construcción de México.
Más allá de su valor documental, 500 años de presencia francesa en México se posiciona como una contribución cultural que invita a reflexionar sobre la importancia de los vínculos internacionales en la configuración de las sociedades. En un mundo cada vez más interconectado, este tipo de obras refuerzan la necesidad de comprender el pasado para construir un futuro basado en el respeto, la cooperación y el intercambio cultural.

