En un momento en que la participación política de las nuevas generaciones se vuelve cada vez más relevante para el futuro democrático del país, la diputada Jennifer Nathalie González López, integrante del grupo parlamentario de Morena, lanzó un llamado directo a las juventudes: involucrarse activamente en la construcción de propuestas legislativas y políticas públicas que respondan a las necesidades reales de la sociedad.
El exhorto se dio en el marco del “Parlamento Juvenil Jóvenes Estudiantes de Ciencias Políticas”, un ejercicio impulsado desde el Congreso del Estado de México con el respaldo de la legisladora, que abrió sus puertas a estudiantes universitarios con el objetivo de fomentar su participación en los procesos legislativos. Este espacio no solo buscó simular el trabajo parlamentario, sino también convertirse en una plataforma real para la generación de ideas que podrían incidir en la agenda pública estatal.
Durante su intervención, González López subrayó la importancia de la solidaridad como principio rector de la acción política. Enfatizó que el conocimiento académico debe trascender el ámbito individual y ponerse al servicio de la comunidad. “La política no puede ser un ejercicio aislado ni elitista; debe construirse desde la inclusión, escuchando todas las voces, especialmente las de quienes históricamente han sido marginados”, señaló.
La diputada también hizo un llamado a las y los jóvenes participantes a integrar propuestas de reformas legislativas que consideren la diversidad social, evitando así la vulneración de derechos de cualquier grupo. Este enfoque incluyente, dijo, es fundamental para garantizar que las políticas públicas respondan de manera equitativa a las distintas realidades que coexisten en la entidad.
González López compartió además su experiencia personal en el ámbito político, destacando que su incursión en este campo tuvo como origen la defensa de los derechos de las infancias. Desde esa perspectiva, reflexionó sobre la necesidad de abrir más espacios de expresión y participación para las juventudes, reconociendo su papel como agentes de cambio y no solo como observadores del acontecer político.
El Parlamento Juvenil reunió a estudiantes de diversas instituciones educativas, entre ellas la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y el Instituto Politécnico Nacional. Las y los participantes abordaron una amplia gama de temas, desde igualdad sustantiva y educación, hasta deporte, adicciones, emprendimiento y el uso institucional de tecnologías.
Además de las propuestas legislativas, el evento incluyó ponencias orientadas a fortalecer la formación política de los asistentes. Se discutieron aspectos como el origen de los parlamentos, el funcionamiento de los simuladores legislativos y las bases constitucionales que sustentan el sistema democrático mexicano. Estas actividades complementarias buscaron dotar a las y los jóvenes de herramientas teóricas y prácticas para su eventual participación en la vida pública.
Uno de los aspectos más destacados del ejercicio fue la posibilidad de que las propuestas generadas sean llevadas al Pleno legislativo para su análisis. Según informó la diputada, estas iniciativas se complementarán con las que surjan de un segundo parlamento programado para el 23 de abril, lo que abre la puerta a una integración más amplia de ideas y perspectivas.
Este tipo de ejercicios representa un خطوة significativa hacia la democratización del proceso legislativo, al permitir que sectores tradicionalmente alejados de la toma de decisiones puedan incidir en ella. En un contexto donde la desconfianza hacia las instituciones es un desafío constante, iniciativas como el Parlamento Juvenil ofrecen una vía para reconstruir el vínculo entre ciudadanía y gobierno.
La apuesta de Jennifer González López por involucrar a las juventudes en la transformación estatal no solo responde a una visión política, sino también a una ضرورت social: reconocer que el futuro del Estado de México depende, en gran medida, de la capacidad de sus nuevas generaciones para organizarse, proponer y actuar en favor del bien común.

