En un país donde la juventud ha sido históricamente el rostro predominante de la población, el envejecimiento avanza de forma acelerada y plantea desafíos profundos para las instituciones, las ciudades y la sociedad en su conjunto. Este fenómeno fue el eje central del Seminario Internacional Multidisciplinario de Envejecimiento de la Población (SIMEP), organizado por la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México, que reunió a especialistas nacionales e internacionales para analizar las condiciones actuales de las personas adultas mayores en México.
Desde Toluca, académicos, investigadores y estudiantes coincidieron en una advertencia clave: México enfrenta un proceso de envejecimiento poblacional sin precedentes en términos de velocidad. De acuerdo con Pablo Jasso Salas, profesor de la Facultad de Antropología, mientras en Europa esta transición demográfica tomó más de un siglo, en territorio mexicano ocurrió en apenas 22 años.
El dato no es menor. Actualmente, solo en el Estado de México habitan cerca de dos millones de personas adultas mayores, y las proyecciones apuntan a que para 2050 uno de cada cuatro mexicanos pertenecerá a este grupo etario. Esta transformación demográfica obliga a replantear desde la infraestructura urbana hasta las políticas públicas de salud, bienestar y atención social.
“El país no está preparado”, sugieren implícitamente las reflexiones del seminario. Las ciudades, diseñadas para una población mayoritariamente joven y económicamente activa, presentan barreras significativas para la movilidad y la inclusión de las personas mayores. Banquetas inadecuadas, transporte público poco accesible y servicios de salud saturados son solo algunos de los obstáculos cotidianos que enfrenta este sector.
El SIMEP, que se desarrolla a lo largo de 10 sesiones virtuales durante el año, busca precisamente atender este vacío desde la formación académica. En su edición 2026 participan 312 estudiantes provenientes de distintas entidades del país, con perfiles en gerontología, antropología y enfermería. La apuesta es clara: formar profesionales con sensibilidad social y capacidades técnicas para responder a una realidad que ya está presente.
El carácter multidisciplinario del seminario también se refleja en la diversidad de instituciones participantes. Entre ellas destacan la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de Chiapas, la Universidad Anáhuac Mayab y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, así como universidades estatales y centros de investigación que enriquecen el debate con perspectivas regionales y especializadas.
Los temas abordados en el seminario evidencian la complejidad del envejecimiento. Lejos de una visión simplista o idealizada, los especialistas analizan problemáticas como la discapacidad, la sexualidad en la vejez, la soledad y la violencia, tanto desde enfoques clínicos como sociales. También emergen nuevos campos de estudio, como el turismo en la tercera edad, que revelan dimensiones poco exploradas de esta etapa de la vida.
Uno de los puntos más relevantes del debate es la necesidad de dejar de ver a las personas mayores como un grupo homogéneo o pasivo. Por el contrario, se plantea reconocer su diversidad, su historia productiva y su papel activo en la sociedad. “La calidad de vida depende en gran medida de la familia, pero el Estado debe asumir un rol más activo”, subrayó Jasso Salas, al insistir en la urgencia de políticas públicas no solo correctivas, sino preventivas.
En este sentido, la formación en gerontología adquiere un papel estratégico. No se trata únicamente de atender enfermedades, sino de promover un envejecimiento digno, saludable y con bienestar. Esto implica desde la adecuación de espacios urbanos hasta el fortalecimiento de redes comunitarias y sistemas de cuidado.
El seminario concluirá el próximo 21 de octubre, en el marco del aniversario de la Facultad de Antropología de la UAEMéx, con actividades académicas y culturales que incluirán la participación activa de personas adultas mayores. Este cierre simboliza uno de los objetivos centrales del SIMEP: integrar a este sector no solo como objeto de estudio, sino como protagonista de las soluciones.
El llamado final de los especialistas es contundente. La sociedad, especialmente las nuevas generaciones, debe involucrarse desde ahora en la construcción de condiciones que garanticen un envejecimiento digno. Porque, como advirtió el académico, el envejecimiento no es un fenómeno ajeno: es el destino compartido de toda la población.

