Ciudad de México.- La renovación parcial del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) entró en fase decisiva. El presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, confirmó que la designación de tres nuevos consejeros electorales dependerá de un acuerdo político que permita construir la mayoría calificada en San Lázaro.
El también coordinador parlamentario de Morena reconoció que la Cámara enfrenta una semana de alta tensión legislativa y definiciones estratégicas, donde el relevo en el órgano electoral será uno de los temas centrales.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, Monreal explicó que la Cámara de Diputados tiene como fecha límite el 22 de abril para intentar consensos que permitan elegir a los tres nuevos integrantes del Consejo General del INE.
“Tenemos que intentar un acuerdo que construya la mayoría calificada”, señaló.
La declaración confirma lo que ya se anticipaba en los pasillos legislativos: sin negociación entre bloques no habrá nombramientos directos.
Para designar consejeros electorales se requiere el voto de las dos terceras partes de los diputados presentes, una cifra que obliga a Morena y aliados a tender puentes con la oposición o, al menos, fracturarla.
Monreal advirtió que, de no alcanzarse consenso político, el proceso pasará al mecanismo de insaculación el próximo 28 de abril, es decir, una selección por sorteo entre los perfiles previamente aprobados.
Ese escenario, aunque legalmente previsto, suele exhibir la incapacidad de las fuerzas políticas para construir acuerdos en uno de los nombramientos más delicados del sistema democrático mexicano.
No sería la primera vez que el Congreso recurre a ese método para resolver diferencias que no pudo procesar mediante negociación.
La sustitución de tres consejeros no es un trámite menor. Se trata de posiciones clave dentro del árbitro electoral nacional rumbo a futuros procesos federales y estatales.
Cada relevo en el INE reabre el debate sobre autonomía institucional, cuotas partidistas, influencia legislativa y equilibrio democrático.
Aunque Monreal habló en tono institucional, el fondo del mensaje es claro: Morena quiere cerrar el tema con votos, no con azar.
El zacatecano también adelantó una agenda legislativa intensa en la Cámara de Diputados, donde Morena buscará avanzar en varios dictámenes prioritarios.
Entre ellos destacan reformas al Código Penal Federal en materia de delitos ambientales; cambios a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, Ley de Comercio y Ley Federal del Trabajo sobre agroexportación y protección forestal; la reforma laboral sobre reducción de la jornada de trabajo; así como una modificación constitucional en materia de feminicidio.
Monreal destacó especialmente esta última, al subrayar que proviene de una iniciativa enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Con ello dejó ver que el nuevo gobierno federal ya imprime ritmo y prioridades al Congreso, donde Morena conserva control político suficiente para empujar su agenda, aunque no siempre con margen constitucional automático.
El mensaje del coordinador morenista también exhibe una realidad incómoda para el oficialismo: controlar la Cámara no significa dominarlo todo.
Para reformas constitucionales o nombramientos clave como el INE, Morena necesita algo más complejo que votos propios: necesita acuerdos.
Y ahí comienza la verdadera política.

