El Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales (ICAR) de la Universidad Autónoma del Estado de México ha logrado posicionarse como un actor clave en la transformación del sector agropecuario mexiquense. Así lo dejó en claro la rectora Martha Patricia Zarza Delgado durante la presentación del cuarto informe de actividades del director del Instituto, Humberto Thomé Ortiz.

El acto no solo fue un ejercicio de rendición de cuentas, sino también un espacio para dimensionar el impacto que el ICAR ha tenido en los últimos cuatro años, particularmente en la consolidación de un modelo de vinculación social que conecta la investigación científica con las necesidades reales de las comunidades rurales. De acuerdo con la rectora, este enfoque ha permitido que el conocimiento generado en las aulas y laboratorios se traduzca en beneficios tangibles para el desarrollo humano y regional.

Durante su intervención, Zarza Delgado destacó avances significativos en cinco ejes fundamentales: formación académica, investigación científica, innovación, vinculación social y gestión institucional. Estos resultados, afirmó, colocan al ICAR como un referente estatal en materia agropecuaria y rural, con proyección incluso a nivel nacional.

Uno de los momentos más representativos de la jornada fue la inauguración de la exposición “Saberes y sabores del territorio mexiquense”, donde se evidenció el papel del Instituto en la valorización del patrimonio agroalimentario. En este rubro, destacan logros como el reconocimiento del mezcal como producto originario del Estado de México, así como la caracterización del tradicional chorizo de Toluca, elementos que no solo fortalecen la identidad cultural, sino que también abren oportunidades económicas para los productores locales.

Asimismo, el ICAR ha tenido un rol activo en procesos estratégicos como la integración de la mesa de trabajo para la obtención de la Indicación Geográfica del destilado de pulque de Ixtapaluca, en colaboración con el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial. Este tipo de iniciativas buscan proteger y posicionar productos regionales en mercados más amplios, incrementando su valor y competitividad.

En materia ambiental, la rectora subrayó un avance particularmente relevante: la implementación de un sistema integral de captación, almacenamiento y purificación de agua de lluvia dentro del Instituto. Este modelo de autoabastecimiento hídrico no solo reduce la dependencia de recursos externos, sino que también se perfila como una práctica replicable a nivel institucional y estatal, en un contexto marcado por la creciente presión sobre los recursos naturales.

Por su parte, el director Humberto Thomé Ortiz destacó la solidez académica y científica del ICAR, reflejada en la operación de 19 proyectos de investigación con financiamiento diversificado, en su mayoría provenientes de fuentes externas. Este dato, subrayó, es muestra del reconocimiento que ha alcanzado el Instituto en distintos ámbitos y de su capacidad para gestionar recursos en un entorno altamente competitivo.

En el ámbito de la formación de capital humano, el ICAR mantiene programas de maestría y doctorado reconocidos por su calidad, con una matrícula actual de 32 estudiantes. Estos programas están orientados a formar especialistas capaces de enfrentar los retos del sector agropecuario y rural con una visión integral y sustentable.

La productividad académica también ha sido notable. Durante el periodo reportado, el Instituto logró la publicación de 49 artículos científicos y 10 capítulos de libro, contribuyendo de manera significativa a la generación y difusión del conocimiento en su campo.

El evento contó con la presencia de estudiantes, académicos, personal administrativo, así como representantes de los sectores público y académico, y productores mexiquenses, quienes atestiguaron los avances de una institución que, lejos de limitarse al ámbito académico, se ha convertido en un agente activo de cambio social.