El presidente municipal de Metepec, Fernando Flores Fernández, enfrenta una creciente ola de críticas y cuestionamientos luego de difundirse declaraciones públicas en las que minimiza la importancia de los Derechos Humanos, en medio de un caso de presunto abuso policial que ha provocado indignación social en el Valle de Toluca.

La controversia se detonó tras viralizarse un video en el que el alcalde expresa abiertamente: “No, qué derechos humanos y la chingada, a mí no me importa”, frase que rápidamente encendió las reacciones de ciudadanos, activistas y comunicadores, quienes consideran que las palabras del edil reflejan una postura autoritaria y contraria a los principios fundamentales del Estado de Derecho. Las declaraciones fueron retomadas y difundidas ampliamente por el comunicador Fernando Caballero, de “Metepec Informa”, quien señaló que el discurso del alcalde habría sido la antesala de hechos posteriores relacionados con violencia policiaca en el municipio.

Días después de esas declaraciones, comenzó a circular un video en el que elementos de seguridad municipal someten y golpean brutalmente a un ciudadano que presuntamente circulaba en bicicleta durante la noche. La grabación generó una fuerte reacción social debido al nivel de violencia empleado por los uniformados, mientras usuarios en redes sociales y diversos sectores exigieron esclarecer los hechos y sancionar a los responsables.

Ante la presión pública, el gobierno municipal informó la separación e inhabilitación de los policías involucrados. Sin embargo, la polémica aumentó luego de que el propio Fernando Flores justificara públicamente la actuación de los elementos, insinuando que la víctima no era “una santa palomita”, pese a que hasta el momento no se han presentado pruebas públicas que acrediten la comisión de algún delito por parte del ciudadano agredido.

Las críticas se intensificaron debido a que, de acuerdo con los señalamientos difundidos, si realmente existían elementos para presumir una conducta delictiva, el procedimiento legal debió haber sido la detención formal y la puesta a disposición ante el Ministerio Público, no una golpiza en plena vía pública. Organizaciones y ciudadanos cuestionaron que el uso excesivo de la fuerza sea posteriormente justificado mediante prejuicios relacionados con la apariencia física, la vestimenta, el horario o el uso de una bicicleta como medio de transporte.

El caso ha abierto además un debate más amplio sobre presuntas actitudes de clasismo y abuso de poder en Metepec, particularmente por las declaraciones atribuidas al alcalde respecto a “cómo iba vestido” el ciudadano y por cuestionar que una persona circulara en bicicleta a determinadas horas de la noche. En redes sociales, cientos de usuarios recordaron que miles de trabajadores del Valle de Toluca utilizan diariamente la bicicleta para regresar a sus hogares después de extensas jornadas laborales.

La controversia ocurre además en un contexto político delicado, debido a versiones y señalamientos sobre una eventual intención del grupo político encabezado por Fernando Flores de impulsar a su esposa como candidata del PAN para sucederlo en la presidencia municipal de Metepec, situación que también ha generado críticas de sectores opositores y ciudadanos que cuestionan una posible intención de mantener el control político del municipio.

Mientras crece la presión pública, colectivos ciudadanos y voces críticas han exigido investigaciones transparentes, respeto irrestricto a los Derechos Humanos y garantías de que hechos de violencia policiaca no quedarán impunes. La exigencia central, sostienen, es que Metepec no normalice el abuso de autoridad ni los discursos que desacrediten los derechos fundamentales de la población.