Antonio Juárez

Desde el cuatro de este mes de mayo, miles de líneas se han escrito en medios comunicación, llámense prensa escrita, radio y televisión, así como en redes sociales, sobre la solicitud formal presentada por Estados Unidos, de detener con fines de extradición al gobernador morenista de Sinaloa y a nueve funcionarios y exfuncionarios más, por tener información suficiente que los ubica como protectores y socios del narcotráfico que en varios casos, deben al crimen organizado haber alcanzasdo sus puestos, al ejercer violencia contra sus competidores, incluidos los secuestros, amenazas de muerte y, amenazas cumplidas, pero ante la defensa a priori emprendida por la presidenta Sheinbaum y su “consejera Jurídica”, Luisa María Alcalde, entraron a escena las reacciones de dos de los indiciados, que prefirieron entregarse al Departamento de Justicia Estadunidense, y no son funcionarios menores; se trata del exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, un general retirado, y el Secretario de finanzas de Rubén Rocha Moya.

Entre todos los encabezados de los medios de comunicación, ninguno -hasta ahora- había sido tan contundente: “Nos entregamos porque temíamos por nuestras vidas”. Ni más ni menos, los hechos de los protagonistas hicieron polvo las palabras de la señora Sheinbaum de que “como no hay pruebas contundentes, no los detenemos”. Es evidente que le faltó prudencia a la señora presidenta, que se la pasó pidiendo pruebas en sus “mañaneras” y qué más pruebas quiere que los funcionarios indiciados se hayan entregado, y no sólo eso, sino que estén dispuestos a revelar lo que saben, porque no es gratuito que el gobierno de Trump los reciba y los proteja, porque eso va de la mano con el valor que tienen como testigos.

A la inquilina de Palacio Nacional se le olvida que hay un viejo y sabio dicho que reza “Ten cuidado con lo que pides, porque puede que se te conceda”, así que quería pruebas, ahora le toca aguantarse, y además, esperar las que faltan ! dice la vox populi que desde su escondite, allá en Chiapas, el sujeto que es inicialmente la causa de estos problemas que vive nuestro país, por su encubrimiento con fachada de “abrazos, no balazos” le dio órdenes de que de ninguna manera entregara al desaparecido gobernador de Sinaloa, pero ya se está desmoronando el terrón, y esperemos que la presidenta haga algo que los mexicanos le han -le hemos pedido- desde el inicio de su sexenio, de que “pintara su raya”, y actúe como presidenta de todos los mexicanos, y no le haga honor a su mote de “Presirvienta” con el que la ubican millones de mexicanos para quienes no ejerce el poder sino sólo obedece órdenes del pejelagarto por supuesto, sin deber hacerlo…

Le comento que qué bueno que detuvieron a un lacayo de llamada FM que iba rumbo a Valle de Bavo en una camioneta con cuarenta cajas de cigarrillos, una cantidad no precisada de mariguana, más de 22 mil pesos en efectivo y, por supuesto, iba armado con una pistola calibre.380 con seis tiros útiles. Se identificó como miembro de la familia michoacana, pensando que con eso se libraría de responsabilidad, pero se equivocó porque le salieron elementos honestos de la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad del Estado de México que, como se dice en el argot, “lo atoraron”. Excelente acción, pero ahora falta la otra parte, que liberen el paso al abasto normal de víveres, comida, bebidas, incluyendo la cerveza, cigarros y demás, para que se comercialice libremente y bajen sus precios PARA BENEFICIO SOCIAL…

Nos leemos ¡