La Junta de Gobierno del Banco de México (BdeM) advirtió que la interrupción de rutas marítimas derivada del conflicto en Medio Oriente y el posible incremento en los costos de transporte podrían traducirse en alzas en los precios de alimentos mayores a las previstas, además de presiones sobre los costos de bienes y servicios.

La advertencia quedó asentada en la minuta de su pasada reunión de política monetaria celebrada el 6 de mayo, publicada este jueves, donde los miembros acordaron por mayoría de votos recortar la tasa en un cuarto de punto porcentual para ubicarla en 6.50 por ciento.

El documento señala que los precios de energéticos y fertilizantes alcanzaron su nivel más alto desde 2022, lo que podría incidir en los costos y la producción de distintos cultivos. En ese sentido, señala, los mercados de futuros del maíz y el trigo anticipan alzas en los próximos meses.

Uno de los integrantes de la junta, las minutas no identifican con nombre al miembro que hace los comentarios, precisó que los fertilizantes nitrogenados, que representan más de la mitad del total utilizado en el país, se encuentran entre los insumos más expuestos al choque geopolítico, aunque los calendarios agrícolas apuntan a que un eventual impacto sobre la inflación no se observaría en el corto plazo.

Pese a estas advertencias, la mayoría de la Junta coincidió en que los efectos directos del conflicto sobre la inflación en México han sido hasta ahora acotados, en parte gracias a las políticas del gobierno federal en materia de precios de combustibles. Uno de los miembros recordó que el acceso de México al gas natural estadunidense a través de gasoductos coloca al país en una posición relativamente favorable frente a lo que enfrentan economías de Asia y Europa.

En ese contexto, y tomando en cuenta la debilidad de la actividad económica, la ausencia de presiones de demanda y el tipo de cambio, la Junta decidió por mayoría reducir en un cuarto de punto base la tasa de interés interbancaria a un día, llevándola a 6.50 por ciento, y declaró concluido el ciclo de recortes iniciado en marzo de 2024. Votaron a favor Victoria Rodríguez Ceja, José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo. En contra se manifestaron Galia Borja Gómez y Jonathan Heath Constable.

Borja Gómez argumentó en su voto que la acumulación de choques de oferta durante el año, sumada al conflicto en Medio Oriente, ha generado un entorno más complejo para la formación de precios, y que la persistencia de la inflación de servicios y los efectos base desfavorables previstos para la segunda mitad del año propiciarían una reducción lenta hacia la meta de 3 por ciento.

Por su parte, Heath Constable señaló que la postura monetaria neutral ya alcanzada, el margen estrecho para reducciones adicionales frente a las tasas externas y la elevada incertidumbre justificaban una pausa que, en su opinión, «debería ser de naturaleza prolongada».

En materia de actividad económica, la minuta registra que el PIB de México se contrajo 0.77 por ciento en términos trimestrales durante el primer trimestre de 2026, cifra que la mayoría de los miembros calificó como claramente superior a lo anticipado. En comparación anual, el crecimiento fue de apenas 0.1 por ciento.

Destacaron que los tres grandes sectores de la economía retrocedieron, con las manufacturas acumulando nueve meses consecutivos de caídas anuales. El pronóstico de crecimiento para 2026 se ubica en 1.6 por ciento, aunque la junta reconoció que podría ajustarse a la baja, lo que implicaría que la economía crecería por debajo de su promedio histórico por tercer año consecutivo.

Sobre la inflación, la general bajó de 4.63 a 4.45 por ciento entre la primera quincena de marzo y abril, impulsada por el descenso de la subyacente. Sin embargo, el alza en frutas y verduras, en particular el jitomate, explicó 64 de los 66 puntos base de incremento acumulado en el indicador general entre enero y abril. La inflación de servicios mantuvo su persistencia, oscilando alrededor de 4.5 por ciento durante los últimos 18 meses, mientras que los efectos de los aranceles y los cambios al IEPS no se han trasladado de manera visible a los precios.

Fuente: La jornada