En un hecho calificado como un abierto abuso de poder y una agresión directa contra el federalismo mexicano, la Fiscalía General de la República citó a comparecer a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, dentro de una carpeta de investigación federal, pese a que la propia Constitución establece límites precisos respecto a procedimientos penales contra mandatarios estatales en funciones. La acción de la FGR ha sido interpretada como un acto de persecución política impulsado desde el poder central, utilizando a las instituciones de procuración de justicia como herramientas de presión contra gobiernos opositores.

La mandataria estatal denunció que el requerimiento constituye una violación a la soberanía de Chihuahua y una actuación arbitraria de la autoridad federal, al sostener que los gobernadores cuentan con protección constitucional derivada de su investidura, lo que impide que puedan ser sometidos de manera irregular a procedimientos penales sin antes agotarse los mecanismos legales y constitucionales correspondientes. El caso revive el debate sobre el uso faccioso de las instituciones en México, particularmente cuando existen antecedentes de protección política hacia personajes vinculados a investigaciones de alto impacto, mientras se actúa con severidad contra perfiles incómodos para el oficialismo.

“Otra vez aquí está el doble rasero de Morena. Lamento que Morena use las instituciones para molestar, para hacer esta persecución política contra una persona que está haciendo bien las cosas”, expresó la gobernadora tras recibir personalmente el citatorio emitido por la FGR, fechado para el próximo miércoles a las 10 de la mañana. La mandataria señaló que junto con su equipo jurídico revisará la fundamentación legal del documento y advirtió que su administración ha enfrentado al crimen organizado y trabajado por la seguridad de Chihuahua. Durante la recepción del requerimiento estuvieron presentes el consejero Jurídico, José Carlos Rivera; el secretario general de Gobierno, Santiago De la Peña; el abogado Roberto Gil Zuarth; Fernando Álvarez Monje y Max Cortázar.