En un extenso posicionamiento político, el expresidente Andrés Manuel López Obrador lanzó una crítica contundente a la reciente postura del gobierno de Estados Unidos frente a México, al tiempo que expresó sorpresa por el cambio de actitud que, a su juicio, ha experimentado el presidente Donald Trump respecto a la relación bilateral que ambos mantuvieron durante sus respectivos mandatos.
López Obrador sostiene que las presiones y señalamientos provenientes de Washington contra el gobierno mexicano responden más a intereses políticos y electorales que a una verdadera intención de resolver problemas compartidos como la migración irregular o el tráfico de drogas. Según el exmandatario, algunos sectores de la administración estadounidense estarían impulsando una estrategia destinada a debilitar al movimiento gobernante en México y favorecer a fuerzas políticas opositoras.
Desde su perspectiva, las acusaciones relacionadas con el combate al narcotráfico y la migración son utilizadas como herramientas de presión política. Asegura que se busca construir una narrativa que responsabilice a México de diversos problemas internos de Estados Unidos, especialmente en un contexto previo a procesos electorales. Para López Obrador, esta práctica no es nueva y forma parte de una larga tradición intervencionista que históricamente ha marcado algunos episodios de la relación entre ambos países.
Sin embargo, más allá de las críticas a la política exterior estadounidense, el ex presidente centra buena parte de su reflexión en una interrogante que considera fundamental: ¿qué ocurrió con Donald Trump?
López Obrador recuerda que durante su administración mantuvo una relación de cooperación con el mandatario republicano, caracterizada —según relata— por el diálogo directo y la búsqueda de acuerdos. Aunque reconoce que existieron diferencias importantes, particularmente en materia migratoria, afirma que ambas partes lograron evitar confrontaciones mayores mediante la negociación.
Entre los ejemplos que menciona destaca la firma del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la ausencia de medidas comerciales restrictivas contra productos mexicanos y la colaboración durante la emergencia sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19. Asimismo, señala que Trump mostró disposición para escuchar las preocupaciones de México en asuntos relacionados con la seguridad y la soberanía nacional.
Uno de los episodios que recuerda con mayor énfasis es el caso del general Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa Nacional detenido en Estados Unidos en 2020. López Obrador asegura que Trump permitió que las autoridades mexicanas revisaran las pruebas del expediente, lo que posteriormente derivó en el traslado del caso a México. Para el ex presidente, esa decisión reflejó un nivel de confianza institucional que hoy parece distante.
También relata una conversación sostenida con Trump respecto a la posibilidad de catalogar a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas. Según López Obrador, en aquel momento recomendó al mandatario estadounidense no adoptar esa medida debido a las consecuencias jurídicas y políticas que podría generar. Asegura que Trump tomó en cuenta esa opinión, aunque lamenta que posteriormente la postura haya cambiado.
El exmandatario mexicano advierte que la utilización del concepto de “narcoterrorismo” podría abrir la puerta a acciones extraterritoriales realizadas bajo argumentos de seguridad nacional, situación que considera peligrosa para el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos.
López Obrador también recuerda un acto celebrado en la Casa Blanca en el que Trump reconoció públicamente la contribución de los migrantes mexicanos al desarrollo económico de Estados Unidos. Ese recuerdo contrasta, afirma, con el discurso actual que observa desde algunos sectores del gobierno estadounidense.
Ante este escenario, descarta que el endurecimiento de la relación bilateral pueda atribuirse a una conducta inadecuada del gobierno mexicano. Por el contrario, el ex presidente elogia la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien describe como una mandataria eficiente, responsable y respetuosa en el manejo de los asuntos internacionales.
Tampoco considera que el cambio responda únicamente al hecho de que Trump se encuentre en una etapa distinta de su carrera política. Más bien, atribuye esta transformación a la influencia de asesores y colaboradores que, en su opinión, habrían impulsado decisiones equivocadas y posiciones más radicales.
En la parte final de su mensaje, López Obrador expresa el deseo de que Trump retome el estilo de liderazgo que, según él, caracterizó su relación con México durante años anteriores. Confía en que el mandatario estadounidense pueda corregir el rumbo y recuperar una política basada en el diálogo, la negociación y el respeto mutuo.
“Por el bien de todos, que regrese el otro Trump”, concluye el expresidente, sintetizando una reflexión que combina crítica política, memoria diplomática y preocupación por el futuro de una de las relaciones bilaterales más importantes del continente.
Por Rosemarie Valdebenito CCO Noticias

