Javier Divany Bárcenas

La fiebre del Mundial de Futbol que inicia el próximo jueves 11 de junio en el Estadio Banorte, llevó al gobierno federal de Claudia Sheinbaum y a la jefa de gobierno de la Ciudad de México (CDMX), Clara Brugada, a darle una buena maquilla a México y a la capital, pues de manera exprés “le pasaron el trapo por donde los verá su suegra”.

Y es que los capitalinos quisiéramos que cada año fuera el Mundial de Futbol en México, porque sólo así las autoridades se ponen a trabajar, y es que, en las últimas semanas pintaron puentes, en algunos de los principales cruces pintaron marimbas peatonales, ilustraron paredes con imágenes alusivos a México y al futbol tales como: águilas, el Sol Azteca, balones, ajolotes, imágenes de indígenas, personajes aztecas y simplemente llenaron de color morado, amarillo y azul muchos bajo puentes y paredes.

Así también, pusieron lámparas nuevas, pintaron guarniciones, arreglaron banquetas, pavimentaron carreteras de cuota de los principales accesos a la Ciudad de México, pusieron asfalto en avenidas principales y en algunas calles, algo nunca antes visto de la noche a la mañana.

Claro que buscan dar una buena imagen, tanto Claudia Sheinbaum como Clara Brugada, quieren quedar bien ante el mundo, pero lo que el mundo no sabe es que “éste no es el México de todos los días”, solo está maquillado.

Los últimos datos señalan que el gobierno de la CDMX destinó aproximadamente 66 millones de pesos para trabajos de pintura, señalética horizontal y urbanismo táctico (las figuras de ajolotes en cruceros), así también alrededor de mil 800 millones de pesos en la modernización y renovación general del alumbrado público. Tan solo Clara Brugada gasta 62 millones de pesos en la pinta de cruceros, pasos peatonales y figuras temáticas.

Sin duda que México merecía tener una buena imagen ante el mundo y recibir al mundo bien maquillado. Bueno fuera que ese maquillaje fuera permanente. Los mexicanos no merecemos que sólo sea por esta vez, pues se quiere tapar el sol con un dedo.

Atrás de ese maquillaje los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Clara Brugada, tienen otra cara, la cara de la realidad; inseguridad, desapariciones, malos resultados en la economía, ligas de gobernadores y funcionarios al crimen organizado, corrupción, y lo peor, complicidad entre los mismos integrantes de Morena y aliados.

A pocos días del mundial, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) amenazan con bloqueo de calles, de seguir radicalizando sus acciones en la Ciudad, de realizar destrozos en mobiliario urbano, como lo han hecho hasta ahora, así como amenazan con bloquear los accesos a aeropuertos, tanto de esta capital como de otras ciudades del país.

Despintada, la CDMX es otra, es opaca, no es de colores morado, amarillo y azul, no tiene ajolotes ni puentes morados, no tiene calles pavimentadas, ni nada de lo que le han hecho en menos de un mes. La han transformado en algo que no es esta grandiosa Ciudad.

Eso sí, el país vive ya la fiebre, en las escuelas los niños y jóvenes ya se preparan para faltar el 11 de junio, para ver el partido inaugural, aunque no en el Estadio Banorte, si desde la pantalla de su casa o con los amigos, en los trabajos ya preparan a esa hora un brake, para poder disfrutar este evento mundial.

Durante 39 días habrá fiebre del futbol, y los mexicanos nos olvidaremos de todo lo que pasa en el país, y una vez después del 19 de julio, el día 20 volveremos a la realidad, al México y la CDMX opacos.

@javierdivanybz