Las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) elevaron este jueves a 676 los casos confirmados en la epidemia de ébola, incluyendo 136 fallecidos, desde que se declarara el brote en el este del país el pasado 15 de mayo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la enfermedad continúa expandiéndose tanto en número de contagios como en extensión geográfica, prometiendo apoyo continuo al Gobierno y a las comunidades afectadas.
De acuerdo con un comunicado del Ministerio de Salud congoleño, 629 casos se concentran en la provincia de Ituri (noreste), considerada el epicentro de la epidemia. Esta región es fronteriza con Sudán del Sur y Uganda. Adicionalmente, se contabilizan 44 contagios en Kivu del Norte y tres en Kivu del Sur. Recientemente, tres nuevas zonas de salud en los pueblos de Masereka, Vuhovi y Kambala reportaron afectaciones, sumándose a las 26 áreas sanitarias previamente golpeadas.
El Ministerio también informó que otras dos personas se recuperaron, elevando a 32 el total de altas, mientras que 260 permanecen hospitalizados o en aislamiento.
La epidemia trascendió las fronteras congoleñas hacia Uganda, donde se han detectado 19 contagios, incluyendo 14 importados de la RDC y dos decesos. El virus corresponde a la cepa de Bundibugyo, la cual presenta una tasa de letalidad de entre el 30 % y el 50 %. La OMS indica que para esta variante no existe vacuna autorizada ni tratamiento específico.
El ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados, provocando fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas. Operadores humanitarios temen que el virus se propague hacia zonas más urbanas o cruce fronteras con mayor intensidad.
La OMS calificó la situación el 17 de mayo como «emergencia de salud pública de importancia internacional», estimando que el virus comenzó a circular en Ituri unos dos meses antes. Olivier le Polain, jefe de la Unidad de Epidemiología de la OMS, señaló desde el terreno que «casi a diario se identifican casos en nuevas zonas sanitarias», lo que refleja que la magnitud real es probablemente mayor debido a la alta movilidad de la población.
La respuesta sanitaria enfrenta múltiples obstáculos en la región. Le Polain destacó que la alta movilidad, un sistema de salud débil y la permanente inseguridad provocada por grupos armados dificultan las labores de contención.
Aunque la OMS brinda apoyo en vigilancia, laboratorios, participación comunitaria y atención clínica, el representante advirtió sobre la existencia de «puntos ciegos» en áreas de alto riesgo, lo que impide conocer con exactitud la tasa real de mortalidad y las características clínicas completas de este brote.
Fuente: agencias

