La normalización de las cadenas globales de suministro dependerá de la seguridad marítima, la confianza de los mercados y la estabilidad política en la región, señalan especialistas.

El restablecimiento pleno de las cadenas de suministro internacionales a través del estrecho de Ormuz podría tomar entre uno y tres meses después de alcanzarse un eventual acuerdo político que permita poner fin a las tensiones en la región, advirtió el especialista egipcio en economía del transporte, Ajmed Shami.

En declaraciones difundidas por Sputnik, el analista explicó que la reapertura formal de esta estratégica vía marítima no garantiza por sí sola el regreso inmediato de las operaciones comerciales a los niveles previos a la crisis, ya que será necesario recuperar la confianza de navieras, aseguradoras, inversionistas y organismos internacionales encargados de supervisar la seguridad marítima.

Shami señaló que la normalización dependerá en gran medida de que existan condiciones estables de navegación y de que no se registren riesgos adicionales para las embarcaciones que cruzan diariamente uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.

De acuerdo con el experto, si no existen daños directos en la infraestructura portuaria ni presencia de minas marinas o amenazas militares activas, el tránsito de buques podría comenzar a reanudarse gradualmente en cuestión de días. Sin embargo, aclaró que las grandes compañías de transporte marítimo y los mercados internacionales suelen actuar con cautela después de episodios de conflicto, por lo que la recuperación total de las operaciones requerirá más tiempo.

“Los mercados y las empresas de transporte podrían necesitar entre varias semanas y varios meses para volver a los regímenes de funcionamiento previos a la crisis”, indicó.

El estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos más sensibles para la economía mundial debido a que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y constituye la principal ruta de exportación de petróleo y gas natural de países productores como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Catar e Irán.

Diversos organismos internacionales estiman que aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado a nivel global transita diariamente por esta vía marítima, por lo que cualquier interrupción en su funcionamiento genera preocupación inmediata en los mercados energéticos y financieros.

El especialista destacó que una eventual reapertura del estrecho tendría efectos positivos casi inmediatos sobre la economía global. Entre ellos, mencionó una disminución de las primas de riesgo asociadas al transporte marítimo en zonas de conflicto, así como una reducción en los costos de los seguros especiales que deben contratar las embarcaciones que operan en áreas consideradas de alto riesgo.

Asimismo, señaló que la recuperación de la navegación contribuiría a estabilizar los precios internacionales del petróleo y del gas natural, los cuales han mostrado volatilidad ante la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente.

Los analistas coinciden en que la evolución de la situación en el estrecho de Ormuz continuará siendo uno de los factores más observados por gobiernos, inversionistas y mercados financieros durante las próximas semanas, debido al impacto que cualquier alteración en esta ruta estratégica puede tener sobre el comercio internacional, los costos de transporte y el suministro energético mundial.