Una nueva tensión diplomática sacude las relaciones entre Italia y Estados Unidos luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara públicamente que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, le habría suplicado tomarse una fotografía durante la reciente cumbre del G7 celebrada en Francia.
Las declaraciones del mandatario estadounidense provocaron una inmediata reacción del gobierno italiano. Trump aseguró en una entrevista difundida por la cadena italiana La7 que Meloni insistió en obtener una fotografía con él y que aceptó únicamente porque sintió “lástima” por la mandataria europea.
La respuesta de Meloni no tardó en llegar. A través de un mensaje público, la primera ministra calificó las afirmaciones como “completamente inventadas” y manifestó su sorpresa por el comportamiento del presidente estadounidense hacia uno de los principales aliados de Washington en Europa. “Italia y yo no suplicamos”, respondió de manera tajante la líder italiana.
La controversia escaló rápidamente más allá del intercambio de declaraciones. Como señal de protesta, el ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, canceló una visita oficial programada a Estados Unidos y calificó los comentarios de Trump como “graves y ofensivos” tanto para Meloni como para toda Italia.
El incidente provocó además una inusual reacción de unidad dentro de la clase política italiana. Funcionarios del gobierno, integrantes de la oposición e incluso el presidente italiano, Sergio Mattarella, expresaron respaldo a Meloni y condenaron las declaraciones del mandatario estadounidense, al considerar que representan una falta de respeto hacia una nación aliada.
La disputa ocurre en un momento particularmente delicado para la relación bilateral. Aunque Trump y Meloni mantuvieron durante años una relación política cercana, las diferencias sobre la guerra en Irán, la política hacia Ucrania, los aranceles comerciales y otros temas internacionales han generado un creciente distanciamiento entre ambos gobiernos.
Lo que comenzó como una polémica alrededor de una fotografía tomada durante la cumbre del G7 terminó convirtiéndose en un conflicto diplomático de mayor alcance, con consecuencias directas en la agenda bilateral y nuevas interrogantes sobre el futuro de la relación entre Washington y Roma. Mientras tanto, el gobierno italiano mantiene su postura de rechazo a las declaraciones de Trump, dejando claro que considera el episodio como una ofensa institucional y no únicamente un desacuerdo personal entre líderes políticos.

