La selección de Inglaterra dio un paso más en su anhelada misión de volver a conquistar la Copa del Mundo. En un partido cargado de intensidad, dramatismo y emociones que se extendió por más de 120 minutos, el conjunto de los Tres Leones remontó para vencer a Noruega y clasificarse a las semifinales del Mundial, quedando cada vez más cerca de poner fin a una sequía de seis décadas sin levantar el trofeo más importante del fútbol.

Desde su participación en Rusia 2018, cuando alcanzó las semifinales, los ingleses no conseguían instalarse nuevamente en la antesala de una final mundialista. Ahora, con un equipo sólido, maduro y liderado por figuras como Jude Bellingham, la ilusión vuelve a crecer entre una afición que al término del encuentro hizo retumbar el Estadio Miami con el ya tradicional cántico de «It’s Coming Home».

Aunque en la previa todas las miradas apuntaban al duelo entre Erling Haaland y Harry Kane, dos de los delanteros más importantes del fútbol internacional, el desarrollo del encuentro tomó un rumbo distinto. Fueron los mediocampistas quienes terminaron marcando el ritmo del partido, dominando la posesión, distribuyendo el juego y protagonizando las acciones más determinantes en una batalla táctica que exigió el máximo esfuerzo físico de ambos equipos.

Los primeros minutos reflejaron un enfrentamiento equilibrado. Inglaterra y Noruega intercambiaban el control del balón, buscando espacios para generar peligro, aunque las defensas respondían con solvencia y evitaban oportunidades claras. El partido se disputaba con intensidad en la mitad del campo, donde las recuperaciones y las transiciones rápidas marcaban la pauta del compromiso.

La recompensa para los escandinavos llegó al minuto 35 gracias a Andreas Schjelderup. El mediocampista del Benfica recibió el balón fuera del área y sacó un potente zurdazo con efecto que sorprendió al arquero Jordan Pickford, quien poco pudo hacer para evitar el 1-0. El tanto significó la primera anotación de Schjelderup en la Copa del Mundo, luego de haber contribuido previamente con tres asistencias durante el torneo.

Animados por la ventaja, los dirigidos por Noruega continuaron buscando ampliar la diferencia. Alexander Sørloth y Martin Ødegaard comandaron varios ataques peligrosos, obligando a Pickford a intervenir en repetidas ocasiones para mantener con vida a Inglaterra. El guardameta se convirtió en una de las figuras de su selección durante ese tramo del encuentro, evitando que el marcador reflejara una diferencia mayor.

La respuesta inglesa llegó apenas comenzado el segundo tiempo. Al minuto 46, Anthony Gordon filtró un extraordinario pase para Jude Bellingham, quien controló con categoría, amagó ante la salida de Nyland y definió con la pierna izquierda para igualar el marcador. El mediocampista del Real Madrid volvió a demostrar por qué es uno de los futbolistas más determinantes del campeonato.

Tres minutos después, Inglaterra parecía consumar la remontada tras una gran combinación entre Bellingham y Harry Kane. Sin embargo, cuando el capitán inglés ya celebraba el segundo tanto, el árbitro invalidó la acción por posición adelantada tras un preciso pique del delantero.

Noruega tampoco bajó los brazos. Al minuto 55 encontró nuevamente el gol mediante un remate de Heggem tras un tiro de esquina. No obstante, la revisión del VAR detectó una infracción previa de Erling Haaland durante la jugada, por lo que el árbitro Clément Turpin anuló la anotación y devolvió la igualdad al marcador.

Con el paso de los minutos comenzaron a sentirse las exigentes condiciones climáticas de Miami. El intenso calor y la humedad redujeron el ritmo del encuentro y obligaron a ambos entrenadores a realizar modificaciones para refrescar sus plantillas de cara al cierre del tiempo reglamentario y la posterior prórroga.

Ya en los tiempos extra apareció nuevamente la figura de Jude Bellingham. Al minuto 93, Morgan Rogers probó desde media distancia y Nyland rechazó el disparo, aunque dejó el balón servido dentro del área para que el mediocampista inglés definiera con precisión y firmara el 2-1. Con su ya característica celebración, Bellingham llegó a seis goles en el torneo, consolidándose como uno de los máximos referentes ofensivos de Inglaterra.

El conjunto noruego intentó reaccionar, pero el desgaste físico comenzó a pasar factura. Aun así, el drama no terminó. Al minuto 98, Clément Turpin señaló un penalti por una supuesta falta de Oscar Bobb sobre Spence dentro del área. Sin embargo, tras una nueva revisión en el VAR, el colegiado rectificó su decisión y anuló la pena máxima, manteniendo la incertidumbre hasta los últimos minutos.

El silbatazo final desató la euforia inglesa. Jugadores, cuerpo técnico y miles de aficionados celebraron una clasificación que exigió carácter, paciencia y resistencia frente a un rival que vendió muy cara la derrota. El eco de «It’s Coming Home» acompañó la fiesta en el Estadio Miami, alimentando la esperanza de una generación que busca devolver la gloria mundialista a Inglaterra después de 60 años.

Para Noruega, pese a la amarga sensación de haber dejado escapar la ventaja, el balance es ampliamente positivo. La selección nórdica regresó a una Copa del Mundo tras 28 años de ausencia y firmó una actuación histórica que confirma el crecimiento de un proyecto competitivo encabezado por Haaland, Ødegaard y una nueva camada de futbolistas con enorme proyección. El futuro luce prometedor para un equipo que demostró estar preparado para competir de tú a tú con las principales potencias del planeta.

Ahora, Inglaterra dirigirá toda su atención hacia Kansas City, donde conocerá a su próximo rival en las semifinales. El ganador del enfrentamiento entre Argentina y Suiza será el último obstáculo antes de la gran final, en un duelo que promete emociones fuertes y que se disputará en Atlanta. La ilusión inglesa sigue viva y el sueño de volver a conquistar el mundo está más cerca que nunca.