Washington, D.C.- El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó este domingo el inicio de una nueva serie de ataques contra objetivos militares en Irán, en una escalada de las operaciones estadounidenses en la región del Golfo Pérsico, mientras las autoridades iraníes mantienen suspendido el tránsito marítimo por el estratégico estrecho de Ormuz.

A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el CENTCOM informó que los bombardeos comenzaron alrededor de las 5:00 horas, tiempo del Este de Estados Unidos (GMT-4), como parte de una operación destinada a reducir la capacidad militar iraní para atacar embarcaciones civiles y buques comerciales que transitan por esa ruta marítima.

«Las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos comenzaron a lanzar más ataques contra Irán para seguir debilitando su capacidad de atacar a marineros civiles y buques comerciales que transitan libremente por el estrecho de Ormuz», señaló el mando militar estadounidense en su comunicado.

La nueva ofensiva ocurre apenas un día después de que Washington ejecutara una operación similar contra diversos objetivos militares iraníes, lo que refleja una creciente intensificación de las acciones militares entre ambos países en una de las regiones más sensibles para el comercio energético mundial.

Horas antes del anuncio estadounidense, autoridades iraníes reiteraron que el estrecho de Ormuz continúa cerrado al tránsito marítimo debido a la presencia y movimientos militares de Estados Unidos en la zona, una decisión que mantiene en alerta a los mercados internacionales ante el riesgo de afectaciones en el suministro global de petróleo y gas.

El estrecho de Ormuz constituye uno de los corredores marítimos más importantes del mundo, al concentrar el paso de una parte significativa de las exportaciones internacionales de hidrocarburos, por lo que cualquier interrupción en su operación incrementa las preocupaciones sobre la estabilidad regional y el impacto que podría tener en la economía global.

La nueva escalada militar se produce en un contexto de creciente tensión entre Washington y Teherán, mientras la comunidad internacional permanece atenta a la evolución del conflicto y a sus posibles repercusiones en la seguridad internacional y en los mercados energéticos.