La exposición constante al ruido ambiental, el uso prolongado de audífonos a volúmenes elevados y las prácticas inadecuadas para limpiar los oídos se han convertido en algunos de los principales factores que ponen en riesgo la salud auditiva de la población. Ante este panorama, especialistas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) hicieron un llamado a adoptar hábitos preventivos que permitan preservar la capacidad de escuchar y evitar daños que, en muchos casos, pueden ser permanentes.

En el marco del Día Mundial de la Escucha, conmemorado cada 18 de julio para promover la reflexión sobre la importancia de los sonidos en la vida cotidiana, fomentar acciones frente a la contaminación acústica y fortalecer la escucha activa, la médica otorrinolaringóloga de la Clínica Multidisciplinaria de Salud (CMS) de la UAEMéx, María Cristina Estrada Correa, destacó que la salud auditiva constituye un componente esencial del bienestar, ya que escuchar implica mucho más que percibir sonidos.

La especialista explicó que el proceso auditivo permite comprender e interpretar los estímulos sonoros del entorno, lo que facilita la comunicación entre las personas y fortalece su interacción social. Por ello, subrayó que cualquier alteración en la audición puede afectar de manera significativa la calidad de vida, el desempeño académico y laboral, así como las relaciones personales.

Estrada Correa advirtió que, aunque durante muchos años la pérdida auditiva fue considerada un problema relacionado principalmente con actividades industriales o laborales de alto riesgo, la realidad actual es distinta. Hoy en día, la contaminación acústica forma parte del entorno cotidiano y expone a millones de personas a niveles de ruido potencialmente dañinos.

El tránsito vehicular, las obras de construcción, los espacios recreativos, conciertos, establecimientos comerciales e incluso algunos dispositivos electrónicos generan una exposición continua a sonidos intensos que, con el paso del tiempo, pueden deteriorar la capacidad auditiva. Esta situación ha convertido al ruido urbano en un problema de salud pública que afecta a personas de todas las edades.

Uno de los hábitos que más preocupa a las y los especialistas es el uso prolongado de audífonos personales. De acuerdo con la médica de la UAEMéx, muchas personas utilizan estos dispositivos durante varias horas al día con un volumen superior a los 80 decibeles, una intensidad que incrementa considerablemente el riesgo de desarrollar pérdida auditiva permanente.

La especialista señaló que este comportamiento es cada vez más frecuente entre jóvenes y adultos, quienes utilizan audífonos para escuchar música, consumir contenido multimedia o atender llamadas mientras realizan otras actividades. Sin embargo, la exposición continua a sonidos de alta intensidad puede ocasionar lesiones irreversibles en las estructuras del oído interno.

Además del volumen elevado, el tiempo de exposición representa un factor determinante en el deterioro auditivo. Por ello, recomendó moderar la intensidad del sonido, realizar pausas durante el uso de audífonos y evitar permanecer durante periodos prolongados en ambientes con altos niveles de ruido.

Otro aspecto que genera preocupación es la higiene inadecuada de los oídos. María Cristina Estrada Correa explicó que el uso de cotonetes, llaves, pasadores u otros objetos para limpiar el conducto auditivo no solo resulta innecesario, sino que puede ocasionar lesiones, favorecer infecciones o empujar el cerumen hacia el interior del oído, formando tapones que dificultan la audición.

En ese sentido, enfatizó que el cerumen cumple funciones naturales indispensables para proteger, lubricar y limpiar el conducto auditivo, por lo que no debe retirarse de forma rutinaria mediante objetos que puedan causar daños. Cuando exista la sensación de oído tapado o cualquier otra molestia, la recomendación es acudir con personal médico especializado para recibir una valoración adecuada.

La especialista universitaria destacó que la prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para conservar una buena salud auditiva. Reducir la exposición a sonidos intensos, utilizar de forma responsable los dispositivos de audio, evitar prácticas de limpieza inadecuadas y acudir a revisiones médicas cuando aparezcan síntomas son acciones sencillas que pueden marcar la diferencia entre conservar la audición o enfrentar daños irreversibles.

Asimismo, exhortó a la población a no minimizar señales como zumbidos persistentes, disminución en la capacidad para escuchar, dolor, secreciones o cualquier alteración relacionada con los oídos, ya que estos síntomas pueden indicar la presencia de un problema que requiere atención médica inmediata.

Desde la Clínica Multidisciplinaria de Salud, la UAEMéx impulsa estrategias de orientación y prevención para promover hábitos saludables entre la comunidad universitaria y la sociedad en general, con el propósito de fortalecer la cultura del autocuidado y prevenir enfermedades que afectan la calidad de vida.