El Departamento del Tesoro de Estados Unidos dio a conocer la que calificó como la mayor ofensiva financiera emprendida hasta ahora contra el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), al sancionar a más de 50 personas físicas y morales señaladas de integrar una compleja red de empresas presuntamente utilizada para lavar recursos provenientes del narcotráfico, el robo y tráfico de combustible, el contrabando y otros delitos transnacionales. La acción, encabezada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), incluyó el congelamiento de activos bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición para que ciudadanos y empresas de ese país realicen cualquier tipo de transacción con los sancionados.

De acuerdo con el Departamento del Tesoro, el CJNG ha diversificado sus fuentes de financiamiento y actualmente no sólo obtiene recursos del tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas, sino también de esquemas de lavado de dinero apoyados en empresas aparentemente legales, así como del tráfico ilícito de hidrocarburos —conocido como «huachicol fiscal»—, el contrabando y fraudes internacionales relacionados con tiempos compartidos turísticos. Washington sostuvo que esta estructura empresarial ha permitido a la organización criminal ocultar ganancias millonarias y mantener operaciones financieras tanto en México como en el extranjero.

Las sanciones alcanzan a 55 integrantes de la estructura financiera del CJNG, entre ellos 39 personas y 16 empresas, varias de las cuales, según las investigaciones estadounidenses, operaban como fachadas para blanquear recursos ilícitos mediante actividades comerciales en sectores como combustibles, bienes raíces, transporte, comercio y servicios. Entre los personajes incluidos figura Juan Carlos Valencia González, identificado como «El R3» e hijastro de Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho», considerado el máximo líder de la organización criminal. También aparecen operadores financieros y familiares de otros dirigentes del cártel, a quienes las autoridades estadounidenses atribuyen la administración de una red empresarial destinada a ocultar el origen del dinero obtenido por actividades ilícitas.

El gobierno estadounidense señaló que esta operación fue coordinada con autoridades mexicanas y representa un esfuerzo binacional para debilitar la capacidad económica del CJNG, considerado por Washington como una Organización Terrorista Extranjera (FTO, por sus siglas en inglés). El Tesoro afirmó que atacar las finanzas de la organización resulta tan importante como combatir su estructura armada, debido a que el flujo de recursos permite sostener el tráfico internacional de drogas, la compra de armamento, el pago de operadores y la expansión de sus actividades criminales.

Las autoridades estadounidenses identificaron además que el cártel ha perfeccionado sofisticados mecanismos de lavado de dinero mediante la creación de empresas aparentemente legítimas que sirven para mezclar recursos legales con ganancias provenientes del narcotráfico. En su comunicado oficial, el Tesoro subrayó que el CJNG mantiene una estrategia de diversificación criminal que incluye el robo de combustibles, el tráfico transfronterizo de hidrocarburos, el fraude inmobiliario y esquemas financieros complejos para evadir controles internacionales.

Esta nueva ofensiva se suma a una serie de acciones emprendidas por Washington durante los últimos meses contra las redes financieras del CJNG. En febrero pasado, la OFAC sancionó un complejo turístico de tiempos compartidos en Puerto Vallarta y diversas empresas vinculadas con un esquema fraudulento que defraudaba a ciudadanos estadounidenses, recursos que, según las investigaciones, terminaban financiando las operaciones del grupo criminal. La dependencia ha sostenido que el cártel ha diversificado sus actividades ilícitas mucho más allá del narcotráfico tradicional para consolidar una estructura empresarial con capacidad de operar en distintos sectores económicos.

Con esta decisión, Estados Unidos endurece su estrategia para asfixiar financieramente al Cártel Jalisco Nueva Generación, considerado una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas del continente, al tiempo que envía un mensaje de mayor presión sobre las redes económicas que, bajo la apariencia de actividades comerciales legales, presuntamente sostienen la operación de uno de los principales generadores del tráfico de fentanilo y otras drogas hacia territorio estadounidense.

Con información de: U.S. Department of the Treasury