Oaxaca de Juárez, Oax-. La máxima fiesta de las y los oaxaqueños llegó a su momento culminante con la emisión vespertina de la Octava de los Lunes del Cerro, una celebración que, a 94 años de su nacimiento, volvió a convertir a la Rotonda de la Azucena en el escenario donde convergen la historia, la cultura y la identidad de los pueblos originarios y afromexicanos de Oaxaca.

Más de 11 mil asistentes fueron testigos de una jornada llena de color, música, danza y tradición que reafirmó el papel de la Guelaguetza como uno de los encuentros culturales más importantes de México y del mundo. Desde los primeros acordes de la tradicional chirimía, el ambiente festivo envolvió el recinto, donde las voces del público se unieron en un solo clamor con los ya emblemáticos gritos de «¡Viva Oaxaca!» y «¡Viva la Guelaguetza!», marcando el inicio de la última presentación oficial de la edición 2026.

La celebración reunió a 15 delegaciones provenientes de distintas regiones del estado, quienes llevaron hasta el Cerro del Fortín las expresiones más representativas de sus comunidades, fortaleciendo el espíritu de hermandad que caracteriza a esta festividad, cuyo significado trasciende el espectáculo para convertirse en una muestra viva del intercambio cultural y del sentido comunitario que distingue a Oaxaca.

Uno de los momentos más significativos de la tarde fue la participación de la representante de la Diosa Centéotl 2026, Enid Azucena Torres Agustiniano, quien dirigió un emotivo mensaje al público. Con firmeza y orgullo destacó la riqueza multicultural de la entidad al afirmar que «Oaxaca es muy grande, donde caben todos los pueblos con su cultura y ofrecen al mundo», palabras que sintetizaron el espíritu incluyente y diverso que distingue a la entidad.

Durante la ceremonia también estuvieron presentes la presidenta honoraria del Sistema DIF Oaxaca, Irma Bolaños Quijano, y el gobernador Salomón Jara Cruz, quien destacó que Oaxaca posee una de las mayores riquezas culturales del país gracias a su diversidad lingüística, gastronómica, turística y natural.

El mandatario reiteró que el estado continúa consolidándose como el «Corazón Cultural de México», una distinción respaldada por el creciente interés nacional e internacional que despierta la Guelaguetza año con año. Asimismo, extendió una invitación para que visitantes de todo el país y del extranjero conozcan las múltiples expresiones culturales que distinguen a las ocho regiones oaxaqueñas.

La energía del público fue constante durante toda la presentación. La tradicional «ola» recorrió en repetidas ocasiones la Rotonda de la Azucena, generando un ambiente de entusiasmo que acompañó cada una de las ejecuciones dancísticas y musicales de las delegaciones participantes.

La responsabilidad de abrir esta última función correspondió a la delegación de Loma Bonita, que conquistó a los asistentes con su tradicional Fandango y las décimas, una representación que refleja la identidad de la Cuenca del Papaloapan. Las mujeres, portando vistosas faldas floreadas y blusas blancas, ejecutaron delicados movimientos con los brazos que evocaban el elegante vuelo de la guacamaya, mientras que los hombres imprimieron fuerza y dinamismo mediante intensos zapateados sobre la tarima y movimientos que imitaban a la iguana, uno de los animales más representativos de esa región.

Posteriormente, la Villa de Tututepec compartió con el público su tradicional Fandango de Varitas y la representación de su Mayordomía, una manifestación que combina música, religiosidad y costumbres comunitarias. A su vez, la Heroica Ciudad de Ejutla de Crespo presentó el Jarabe Ejuteco, una de las expresiones dancísticas más emblemáticas de los Valles Centrales, caracterizada por su alegría y colorido.

El programa continuó con la participación de las delegaciones de la Heroica Ciudad de Juchitán de Zaragoza, San Francisco Sola, Heroica Ciudad de Tlaxiaco, San Juan Bautista Cuicatlán y San Pablo Macuiltianguis, quienes ofrecieron al público una muestra de las tradiciones que distinguen a las regiones del Istmo, Sierra Sur, Mixteca, Cañada y Sierra Juárez.

La riqueza cultural de Oaxaca también estuvo representada por las delegaciones de Asunción Nochixtlán, Teotitlán del Valle, Asunción Ixtaltepec, San Pedro Pochutla, Putla Villa de Guerrero y San Juan Bautista Tuxtepec, cuyos bailes tradicionales, vestimentas típicas, música y expresiones comunitarias evidenciaron la enorme diversidad que caracteriza al estado.

Como ya es tradición, el cierre de la jornada estuvo a cargo de las Chinas Oaxaqueñas de Genoveva Medina, cuya presencia llenó de alegría y simbolismo el escenario. Con sus canastas floridas, marmotas, monos de calenda y sones tradicionales, pusieron el broche de oro a una edición más de la Guelaguetza, dejando entre los asistentes una profunda emoción y el compromiso de preservar las costumbres que han dado identidad a Oaxaca durante generaciones.

La emisión vespertina de la Octava de los Lunes del Cerro concluyó así una edición más de la máxima fiesta de las y los oaxaqueños, confirmando que la Guelaguetza continúa siendo mucho más que un encuentro folclórico. Se trata de una celebración que fortalece el orgullo de los pueblos originarios y afromexicanos, impulsa el turismo, promueve el intercambio cultural y proyecta al estado como uno de los principales referentes de la riqueza histórica y artística de México ante el mundo. Con miles de voces unidas en un mismo sentimiento y la promesa de regresar el próximo año, Oaxaca volvió a demostrar por qué su Guelaguetza permanece como un símbolo vivo de identidad, fraternidad y tradición.