En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, especialistas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) hicieron un llamado a fortalecer la prevención, la denuncia y el acceso a información confiable como herramientas fundamentales para enfrentar uno de los delitos más graves contra los derechos humanos y una de las actividades ilícitas más lucrativas a nivel mundial.
Abraham Osorio Ballesteros, investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEMéx, advirtió que la trata de personas continúa representando un desafío para las instituciones y la sociedad debido a que, en muchas ocasiones, opera de manera silenciosa y permanece oculta, lo que dificulta su detección y combate. Por ello, destacó que la conmemoración del Día Mundial contra la Trata de Personas, cada 30 de julio, tiene como propósito sensibilizar a la población sobre la magnitud de este fenómeno, además de promover acciones orientadas a la protección de los derechos humanos y la prevención de este delito.
El especialista explicó que la trata de personas adopta distintas modalidades que evolucionan conforme cambian las dinámicas sociales y tecnológicas. Entre las formas más frecuentes se encuentran la explotación sexual, el reclutamiento mediante falsas ofertas laborales, la captación a través de redes sociales y plataformas digitales, así como la intervención de grupos delictivos que recurren al engaño, la manipulación o la coacción para obligar a las víctimas a realizar diversas actividades en contra de su voluntad.
Osorio Ballesteros señaló que las mujeres, niñas, adolescentes y personas jóvenes conforman algunos de los sectores con mayor vulnerabilidad frente a este delito, especialmente cuando enfrentan condiciones de desigualdad social, económica o familiar. Estas circunstancias, explicó, incrementan el riesgo de que sean captadas por organizaciones dedicadas a la trata de personas, las cuales aprovechan la falta de información, la necesidad económica o el uso inadecuado de las plataformas digitales para acercarse a sus víctimas.
Ante este panorama, el académico subrayó que la prevención debe comenzar desde el entorno familiar y escolar. Indicó que madres, padres de familia, docentes y personas cuidadoras desempeñan un papel fundamental para identificar señales de alerta que podrían advertir sobre una situación de riesgo. Entre estos indicadores mencionó cambios repentinos en el comportamiento de adolescentes y jóvenes, el uso inusual o excesivo de redes sociales, el contacto frecuente con personas desconocidas a través de internet o la participación en actividades ajenas a sus hábitos cotidianos.
En ese sentido, enfatizó que mantener una comunicación cercana, abierta y basada en la confianza con niñas, niños y adolescentes permite detectar oportunamente situaciones que podrían comprometer su seguridad. Asimismo, consideró indispensable fomentar el uso responsable de las plataformas digitales, ya que estos espacios se han convertido en uno de los principales medios utilizados por quienes buscan captar víctimas mediante engaños o falsas promesas.
El investigador también alertó sobre las profundas consecuencias que enfrentan las personas víctimas de trata, las cuales van mucho más allá del daño físico. Explicó que este delito deja secuelas psicológicas, económicas y sociales que pueden prolongarse durante años, afectando la salud mental, el desarrollo personal, las relaciones familiares y comunitarias, además de vulnerar gravemente la dignidad y los derechos fundamentales de quienes lo padecen.
Frente a esta realidad, destacó la importancia de que la ciudadanía conozca los mecanismos institucionales existentes para denunciar cualquier situación sospechosa. Recordó que diversas dependencias gubernamentales cuentan con canales de atención especializados, mientras que organizaciones de la sociedad civil ofrecen acompañamiento, orientación y apoyo integral a las personas afectadas y sus familias.
Para Osorio Ballesteros, la denuncia representa un elemento indispensable en la lucha contra la trata de personas, ya que no solo permite iniciar investigaciones y brindar atención a posibles víctimas, sino también dimensionar la magnitud del problema. Esta información resulta esencial para fortalecer las políticas públicas, mejorar los mecanismos de prevención y desarrollar estrategias más eficaces para combatir este delito.
El especialista reconoció además el papel estratégico que desempeñan las instituciones de educación superior en la construcción de una cultura de prevención. En este contexto, destacó que la Universidad Autónoma del Estado de México impulsa permanentemente campañas de sensibilización, actividades de divulgación científica, conferencias y acciones formativas dirigidas a estudiantes y a la sociedad en general, con el propósito de informar sobre los riesgos asociados a la trata de personas y promover el uso seguro y responsable de las tecnologías digitales.
Finalmente, Abraham Osorio Ballesteros convocó a la comunidad universitaria y a la población en general a fortalecer la cultura de la prevención, la empatía y el respeto irrestricto a los derechos humanos. Asimismo, exhortó a participar activamente en la difusión de información verificada y en la denuncia de cualquier situación que pudiera estar relacionada con este delito, al considerar que la participación ciudadana constituye un componente esencial para proteger a las personas en situación de mayor vulnerabilidad y avanzar hacia la erradicación de la trata de personas.

