Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI, El Universal.

En su columna semanal, el dirigente priista cuestiona la contradicción que, a su juicio, existe entre la utilización de la conferencia matutina como espacio para realizar señalamientos contra críticos y la intención del Gobierno Federal de impulsar mecanismos para regular el derecho de réplica y los contenidos de los medios de comunicación. Sostiene que la mañanera, concebida originalmente como un ejercicio de rendición de cuentas, se ha convertido en un espacio desde el cual se construye una narrativa oficial mediante acusaciones y exhibiciones públicas que, señala, no siempre cuentan con pruebas, posibilidad inmediata de respuesta o mecanismos de verificación y corrección.

Moreno advierte que cuando el poder pretende establecer qué es verdad y qué es mentira desde su propio espacio de comunicación, corre el riesgo de pasar de informar a controlar el relato público. Considera legítimo y necesario el derecho de réplica, pero cuestiona que su regulación sea impulsada por un gobierno que, desde su perspectiva, no somete su propia comunicación oficial a los mismos estándares de verificación, rectificación y contraparte que pretende exigir a los medios. Para el dirigente priista, la credibilidad institucional no puede imponerse desde un atril, sino que debe construirse con evidencia, transparencia y disposición al escrutinio. Por ello, sostiene que cualquier intento de “ordenar” a la prensa desde el poder debe observarse con cautela, pues podría terminar convirtiéndose, más que en un mecanismo para equilibrar el debate público, en una herramienta para controlar la narrativa y limitar las voces críticas.