Los gatos se han convertido en parte importante de numerosos hogares por su carácter independiente, inteligencia y capacidad para brindar compañía y bienestar; sin embargo, considerarlos animales que requieren pocos cuidados puede poner en riesgo su salud y calidad de vida. Como cualquier ser vivo, estos felinos necesitan atención veterinaria, alimentación adecuada, hidratación, seguridad y un entorno que responda a sus necesidades naturales.
En el marco del Día Internacional del Gato, que se conmemora este 8 de agosto, María de Belém López Santos, médica veterinaria zootecnista e integrante del Programa de Esterilización de Perros y Gatos del Centro Infantil de Rehabilitación con Asistencia Canina (CIRAC) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), llamó a fortalecer la tutoría responsable y conocer las características particulares de esta especie.
La especialista explicó que la atención de un gato debe comenzar desde los primeros meses de vida mediante acciones de medicina preventiva. Entre ellas se encuentran cumplir con el esquema de vacunación, realizar desparasitaciones periódicas y considerar la esterilización. También recomendó llevar a cabo revisiones veterinarias para descartar enfermedades como la leucemia viral felina y el virus de inmunodeficiencia felina, padecimientos que pueden afectar de manera considerable el bienestar de estos animales.
Uno de los aspectos fundamentales es la alimentación. A diferencia de otras especies domésticas, los gatos son carnívoros estrictos, por lo que necesitan dietas formuladas específicamente para cubrir sus requerimientos nutricionales. El alimento debe aportar proteínas suficientes y adecuarse a factores como la edad y las condiciones particulares de cada ejemplar.
Por esta razón, López Santos desaconsejó ofrecerles de manera habitual comida casera, debido a que algunos ingredientes pueden resultar perjudiciales para su organismo. De igual manera, señaló que no debe sustituirse su alimentación por productos formulados para otras especies, como los perros, pues sus necesidades nutricionales son diferentes.
La hidratación representa otro punto que merece especial atención. Los gatos suelen consumir poca agua, una característica que puede favorecer la aparición de problemas en las vías urinarias. Para estimular el consumo de líquidos, la especialista recomendó mantener agua limpia, potable y fresca a su disposición, incluso mediante diferentes recipientes o fuentes que despierten su interés.
El espacio donde habita el felino también influye directamente en su bienestar. Entre las recomendaciones destaca contar con un arenero por cada gato y uno adicional, además de colocar los comederos y bebederos alejados de estas áreas. Para facilitar la limpieza y disminuir la acumulación de bacterias, sugirió utilizar recipientes de materiales como vidrio, cerámica o porcelana.
El llamado enriquecimiento ambiental también es esencial. Rascadores, juguetes interactivos y espacios elevados permiten que los gatos desarrollen conductas propias de su especie, se mantengan activos y reduzcan factores relacionados con el estrés y el sobrepeso. Estas condiciones adquieren especial relevancia cuando los animales permanecen la mayor parte del tiempo dentro de casa.
En materia de higiene, la especialista recordó que los gatos realizan de manera constante su propio aseo, por lo que normalmente no requieren baños frecuentes por parte de sus tutores. Debido a que pueden dormir entre 12 y 16 horas al día y dedicar buena parte de ese tiempo a acicalarse, recomendó cepillarlos periódicamente. Esta práctica ayuda a evitar la formación de nudos en el pelaje y reduce la cantidad de pelo que ingieren, lo que puede contribuir a la formación de bolas de pelo.
Pero el propio hogar también puede convertirse en un espacio de riesgo. Productos de limpieza como cloro y detergentes, así como determinadas plantas y flores, pueden provocar intoxicaciones graves si son ingeridos por los gatos. Entre las especies señaladas se encuentran el lirio y la nochebuena, por lo que deben mantenerse fuera de su alcance. En caso de sospecha de intoxicación, la recomendación es acudir inmediatamente con un médico veterinario y evitar la automedicación.
Otro desafío consiste en reconocer oportunamente cuando algo no marcha bien. Los gatos suelen ocultar signos de dolor o enfermedad, por lo que cambios aparentemente pequeños en su comportamiento pueden ser una señal de alerta. Variaciones en el apetito, la actividad, los hábitos o la conducta deben ser observadas por los tutores y, ante cualquier anomalía, consultadas con un profesional.
La atención veterinaria, además, no debe limitarse a los momentos en que el animal presenta síntomas. Las revisiones periódicas permiten detectar problemas de salud de manera temprana y establecer medidas preventivas que contribuyan a prolongar y mejorar su calidad de vida.
Para los gatos que viven dentro del hogar, la esterilización y las medidas de seguridad también forman parte de una tutoría responsable. Evitar que salgan libremente a la calle reduce su exposición a accidentes, enfermedades y agresiones. Para ello, López Santos recomendó colocar mallas o mosquiteros de protección en ventanas y puertas.
Así, en el Día Internacional del Gato, el llamado de la especialista es a mirar más allá de la idea de que estos animales son simplemente compañeros independientes que pueden cuidarse por sí mismos. Incorporar un gato a la familia implica asumir una responsabilidad durante toda su vida y conocer las necesidades específicas de la especie.
Una alimentación adecuada, acceso permanente a agua, medicina preventiva, esterilización, higiene, enriquecimiento ambiental y un hogar seguro son elementos que, en conjunto, permiten que los felinos desarrollen una vida saludable y plena. La tutoría responsable, además, fortalece el vínculo entre las personas y sus animales de compañía y permite detectar a tiempo cualquier cambio que pueda comprometer su bienestar.

