Colombia mantiene desplegado un amplio operativo de emergencia y rescate tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el occidente del país el lunes 10 de agosto, con un balance que hasta este momento reporta al menos 181 personas fallecidas, 2 mil 595 heridas y un número aún no determinado de desaparecidos, mientras continúan las labores de búsqueda entre los escombros.

El epicentro se localizó en inmediaciones de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, pero la fuerza del movimiento provocó afectaciones en amplias zonas del occidente colombiano, particularmente en Pereira, Cali, Manizales, Quibdó y otras poblaciones del Eje Cafetero y Chocó. El reporte conocido hasta ahora señala 48 edificios colapsados, mil 136 viviendas destruidas y más de 8 mil viviendas averiadas, aunque las autoridades continúan levantando el censo de daños.

La emergencia permanece abierta y las cifras no pueden considerarse definitivas. Los equipos de bomberos, Ejército, organismos de socorro y voluntarios mantienen la búsqueda de personas que podrían permanecer atrapadas, particularmente en las zonas donde se registraron colapsos estructurales. En Chocó, la atención enfrenta además dificultades por las condiciones geográficas y el aislamiento de varias comunidades.

Hasta este momento, el balance nacional disponible es de:

  • 181 personas fallecidas.
  • 2 mil 595 personas heridas.
  • 195 personas reportadas como desaparecidas, de acuerdo con el balance citado por autoridades colombianas; otras estimaciones periodísticas han advertido que el número podría ser considerablemente mayor mientras se depuran los reportes.
  • 48 edificios colapsados.
  • Mil 136 viviendas destruidas.
  • Más de 8 mil viviendas averiadas.

Pereira aparece entre las ciudades más afectadas, con importantes daños en infraestructura y edificios, además de víctimas mortales. El aeropuerto internacional Matecaña permanece cerrado debido a los daños ocasionados por el movimiento telúrico. Cali y Manizales también registran afectaciones, mientras que en Quibdó y San José del Palmar se concentran importantes daños en viviendas y estructuras.

La situación continúa evolucionando y el número de víctimas podría aumentar conforme los cuerpos de rescate ingresen a edificios dañados y comunidades que permanecen parcialmente incomunicadas. Por ello, el balance debe entenderse como un corte informativo de lo ocurrido hasta este momento y no como el saldo definitivo de la tragedia.