El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, anunció este jueves su regreso al ejercicio del cargo, luego de permanecer 112 días separado de la gubernatura, tras solicitar licencia el pasado 1 de mayo en medio de señalamientos formulados en Estados Unidos sobre presuntos vínculos con el narcotráfico. La licencia fue solicitada por el propio mandatario, según dijo entonces, para facilitar las investigaciones de la Fiscalía General de la República y permitir que las autoridades mexicanas actuaran sin interferencias.
Rocha Moya sostiene ahora que la investigación de la FGR no encontró elementos para acreditar responsabilidad penal en México y asegura que compareció personalmente ante el Ministerio Público Federal. Sin embargo, su regreso al cargo no significa que hayan desaparecido los señalamientos ni que estén saldadas sus cuentas con el gobierno de Estados Unidos: su separación temporal se produjo precisamente después de que autoridades estadounidenses lo señalaran, junto con otros funcionarios sinaloenses, por presuntos vínculos con organizaciones del narcotráfico, y la FGR llegó a solicitar a Estados Unidos información y pruebas relacionadas con esas acusaciones.
El gobernador pretende presentar su retorno como una reivindicación política y personal, al afirmar que las acusaciones fueron falsas y producto de una supuesta campaña de la oposición y de intereses extranjeros. No obstante, el expediente internacional permanece como un asunto pendiente y la controversia no puede darse por cerrada únicamente con la conclusión de una investigación mexicana. De hecho, información oficial consultada por la Suprema Corte reportó que la FGR reservó hasta 2031 las preguntas formuladas a Rocha Moya durante su comparecencia, mientras que la Secretaría de Relaciones Exteriores también reservó documentación relacionada con las comunicaciones entre México y Estados Unidos sobre los señalamientos en su contra.
Con su reincorporación, Rocha Moya asegura que cumplirá el mandato para el que fue electo hasta el 31 de octubre de 2027 y reafirma su respaldo a la presidenta Claudia Sheinbaum. Pero el escenario político que deja atrás es muy distinto al que encontró al solicitar licencia: la acusación estadounidense, la investigación de la FGR, los señalamientos sobre la relación entre poder político y crimen organizado en Sinaloa y la reciente detención de Fausto Corrales Rodríguez, considerado pieza clave en las investigaciones sobre el asesinato de Héctor Melesio Cuén y el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, mantienen abierto el expediente político y judicial en la entidad.
En otras palabras, Rubén Rocha Moya vuelve a la gubernatura, pero no vuelve con el expediente en blanco: en México afirma haber sido exonerado de responsabilidad penal, mientras que frente a Estados Unidos los señalamientos que provocaron su salida temporal del cargo siguen formando parte de un asunto que no puede considerarse definitivamente cerrado.

