Durante la apertura del periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión, la senadora de Morena Malú Mícher Camarena defendió el segundo año de gobierno de Claudia Sheinbaum y presentó una extensa lista de cifras para sostener que la Cuarta Transformación ha consolidado avances en economía, empleo, seguridad, salarios, programas sociales, vivienda y derechos de las mujeres. Sin embargo, buena parte de su discurso se construyó a partir de comparaciones parciales, porcentajes seleccionados y cifras que, sin el contexto de su evolución histórica, pueden ofrecer una fotografía favorable al gobierno, pero no necesariamente reflejan las condiciones que millones de mexicanos enfrentan diariamente. Uno de los ejemplos más evidentes es el salario mínimo: Mícher afirmó que pasó de 2 mil 800 pesos mensuales en 2018 a 9 mil 582 en 2026 y presentó el incremento como un aumento real de 154 por ciento, cuando el propio periodo de comparación y la forma de expresarlo requieren distinguir entre incremento nominal e incremento real, además de considerar el comportamiento de los precios y el poder adquisitivo de las familias.

El mismo mecanismo aparece en materia de seguridad, donde la senadora presumió una reducción de 51 por ciento en el promedio diario de homicidios al comparar septiembre de 2024 con julio de 2026. El dato, presentado de manera aislada, deja fuera la dimensión acumulada de la violencia, las desapariciones, las extorsiones y otros delitos que continúan afectando a numerosas regiones del país. También aseguró que México registra récords históricos en inversión extranjera, exportaciones y recaudación, pero presentó esas cifras como evidencia suficiente de bienestar, sin explicar que crecimiento económico, inversión y recaudación no significan automáticamente una mejoría proporcional en los ingresos, servicios públicos y condiciones de vida de todos los hogares.

Mícher también sostuvo que más de 42 millones de personas reciben Programas para el Bienestar y defendió que éstos representan derechos y no dádivas. Sin embargo, el tamaño de la cobertura de los programas sociales no demuestra por sí mismo que se haya superado la pobreza estructural ni que los beneficiarios hayan alcanzado condiciones permanentes de autonomía económica. El discurso oficial también presumió la construcción de hospitales, viviendas y la reducción de la jornada laboral, mientras persisten cuestionamientos sobre abasto de medicamentos, capacidad hospitalaria, infraestructura, seguridad pública y acceso efectivo a servicios de salud.

La senadora dedicó buena parte de su intervención a contrastar al gobierno de Morena con administraciones del PRI y del PAN, responsabilizando al pasado por la existencia y consolidación de los principales grupos criminales del país. Con ello, trasladó el debate hacia los antecedentes de gobiernos anteriores, aun cuando Morena lleva ocho años gobernando a nivel federal y, por tanto, ya no puede explicar indefinidamente los problemas nacionales únicamente como consecuencia de la herencia recibida. El discurso también presentó a la administración de Claudia Sheinbaum como un gobierno feminista, austero, soberano y orientado a la justicia social, al tiempo que descalificó a la oposición y cuestionó sus críticas.

El problema de fondo es que una sucesión de cifras favorables no necesariamente equivale a resultados contundentes si no se confronta con indicadores completos y con la experiencia cotidiana de la población. Para millones de mexicanos, el balance no se mide únicamente en porcentajes de inversión, recaudación o crecimiento, sino en si alcanza el ingreso para comprar alimentos, si existen medicamentos cuando se necesitan, si pueden caminar por las calles sin miedo, si encuentran empleo bien remunerado, si pueden adquirir una vivienda y si sus familias tienen acceso efectivo a educación, salud y seguridad. La intervención de Malú Mícher fue, en esencia, una defensa política de la Cuarta Transformación construida sobre cifras seleccionadas para respaldar el relato oficial, frente a una realidad nacional mucho más compleja que no puede evaluarse únicamente desde los números que favorecen al gobierno.