El municipio de Ixtapaluca enfrenta una paradoja que se ha convertido en motivo de cuestionamiento político: mientras los recursos públicos han aumentado de manera considerable durante los gobiernos de Morena, las obras y los servicios que demandan las familias no han seguido la misma ruta. Por el contrario, persisten problemas de abasto de agua, calles deterioradas, inseguridad y deficiencias en los servicios públicos.

El señalamiento fue planteado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que acusó a los gobiernos de Morena de mantener en el abandono a un municipio con más de 542 mil habitantes y cuestionó el destino de los recursos públicos durante los dos trienios en que ese partido ha encabezado la administración municipal.

Durante una conferencia de prensa, la presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI y senadora de la República, Cristina Ruiz Sandoval, sostuvo que Morena ya no puede justificar las deficiencias con la falta de tiempo, pues ha tenido dos periodos de gobierno para atender los principales problemas de Ixtapaluca.

“Ya se cumplió el tiempo de pedir prórrogas”, fue el planteamiento de la dirigente priista, quien reprochó que, mientras las familias enfrentan carencias básicas, la clase política local se encuentra concentrada en disputas internas y en el reparto de espacios.

La principal crítica se centra en el manejo del presupuesto. De acuerdo con las cifras presentadas por el PRI, en 2021, último año de una administración municipal encabezada por el PRI, Ixtapaluca tuvo un presupuesto autorizado de mil 351 millones de pesos. Para 2026, el presupuesto supera los mil 940 millones de pesos.

El incremento representa casi 589 millones de pesos adicionales, equivalente a 43.5 por ciento más recursos que hace cinco años. Sin embargo, el aumento presupuestal no se ha reflejado proporcionalmente en infraestructura.

Uno de los datos que más llama la atención es el comportamiento de la inversión pública. En 2023 se destinaron alrededor de 429 millones de pesos a este concepto; para 2024 y 2025 la cifra descendió a 286 millones, mientras que para 2026 se ubica en aproximadamente 262.9 millones de pesos.

En términos comparativos, la inversión pública habría caído cerca de 39 por ciento, aun cuando el presupuesto municipal general registra un crecimiento de 43.5 por ciento.

El contraste se vuelve todavía más marcado al revisar el gasto destinado a Servicios Personales, es decir, la nómina municipal. En 2020, esta partida representaba alrededor de 540 millones de pesos. Para 2026, de acuerdo con las cifras difundidas por el PRI, supera los 805 millones de pesos.

Se trata de un incremento de aproximadamente 264 millones de pesos, equivalente a 49 por ciento.

Así, mientras el municipio dispone de más recursos, la diferencia entre lo que se destina a salarios y lo que se canaliza a obra pública se ha ampliado. Actualmente, el gasto en Servicios Personales es más de tres veces superior al monto destinado a inversión pública.

Para el PRI, esta distribución resulta particularmente cuestionable en un municipio donde las necesidades básicas siguen sin resolverse.

Agua y calles, los pendientes que persisten

Uno de los reclamos más recurrentes entre las familias de Ixtapaluca es el acceso al agua potable. La problemática, según el señalamiento priista, alcanza a diversas colonias, entre ellas Arbolada, Geovillas Ixtapaluca, El Molino, Santa Bárbara, La Venta, Citlalmina, Rey Izcóatl, Ampliación 6 de Junio, Cerro del Tejolote, La Cañada, Teponaxtle, 4 Vientos, Tecomatlán y Jorge Jiménez Cantú.

A la falta o irregularidad del suministro se suma el deterioro de vialidades que resultan fundamentales para la movilidad cotidiana de miles de habitantes. Entre las calles señaladas se encuentran Leyes de Reforma, Independencia y Progreso.

La crítica política sostiene que el deterioro de estas zonas contrasta con el crecimiento del gasto corriente y, particularmente, con el aumento de los recursos destinados a la nómina.

Otro punto cuestionado es el costo del Cabildo. De acuerdo con las cifras presentadas, los mismos 16 integrantes que en 2020 representaban un costo de 17.9 millones de pesos para el municipio actualmente implican un gasto de 26.2 millones de pesos anuales.

El aumento se aproxima al 50 por ciento.

Seguridad, otro frente de preocupación

A los problemas de infraestructura y servicios se suma el deterioro de los indicadores de seguridad. Según los datos expuestos por el PRI, Ixtapaluca pasó del lugar 12 al 9 en incidencia delictiva dentro del Estado de México.

También se señaló que entre 2025 y 2026 los casos de extorsión aumentaron 22 por ciento y los homicidios culposos 26 por ciento, mientras que los casos de trata de personas se duplicaron.

Estas cifras adquieren mayor relevancia en un municipio donde, de acuerdo con el CONEVAL, 54.2 por ciento de la población se encuentra en situación de pobreza. Para la oposición, este contexto debería obligar al gobierno municipal a priorizar la inversión en servicios, infraestructura, seguridad y atención a las necesidades sociales.

La discusión, por tanto, no se limita al tamaño del presupuesto, sino a la manera en que se están utilizando los recursos disponibles.

El PRI exigió al gobierno municipal explicar con claridad dónde están los recursos adicionales, cuánto dinero se está destinando efectivamente a obra pública, cuáles serán las vialidades y servicios prioritarios y cuándo comenzarán los trabajos.

También demandó conocer la estrategia que está aplicando el ayuntamiento para contener el deterioro de la seguridad y pidió aclarar los señalamientos relacionados con funcionarios municipales.

El debate coloca a Ixtapaluca frente a una pregunta central: ¿por qué un presupuesto que creció 43.5 por ciento no se ha traducido en una mejora equivalente de las condiciones de vida de sus habitantes?

La respuesta corresponderá al gobierno municipal, que deberá explicar ante la ciudadanía cómo se están ejerciendo los recursos y cuáles son sus prioridades.

Porque para las familias, el presupuesto no se mide solamente en millones de pesos aprobados. Se mide en agua que llega a las casas, calles transitables, servicios eficientes, seguridad y obras que cambien las condiciones de vida.

En ese sentido, el reclamo opositor puede resumirse en una frase: Ixtapaluca no necesita un gobierno más caro, sino un gobierno que convierta los recursos públicos en resultados visibles para la población.