La senadora Mely Romero Celis sostuvo desde la tribuna del Senado que legislar es una obligación y no una opción, por lo que planteó la necesidad de revisar los periodos de receso legislativo y reducir su duración, con el propósito de dar mayor continuidad al trabajo parlamentario y evitar que los asuntos de la ciudadanía permanezcan durante meses a la espera de una resolución.
La legisladora argumentó que las condiciones que durante años fueron utilizadas para justificar los largos recesos del Congreso han cambiado. Explicó que actualmente existen mayores facilidades de comunicación y traslado, lo que permite a las y los legisladores mantener una relación cercana con sus estados y, al mismo tiempo, continuar con sus responsabilidades dentro del Congreso de la Unión. Desde su perspectiva, estas nuevas condiciones hacen posible replantear la duración de los recesos sin perder el contacto con las comunidades que representan.
Romero Celis señaló que ser legislador implica mantener una cercanía permanente con la ciudadanía, conocer de primera mano sus necesidades y escuchar sus demandas, pero también requiere presencia en el recinto legislativo, participación en las sesiones, diálogo entre las distintas fuerzas políticas y construcción de acuerdos para convertir las preocupaciones sociales en soluciones mediante leyes y decisiones parlamentarias.
En ese sentido, la senadora propuso recortar el receso legislativo para que el Congreso tenga una mayor continuidad en sus actividades y pueda atender de manera más oportuna los asuntos que afectan a la población. La propuesta parte de la consideración de que las necesidades ciudadanas no se detienen cuando concluye un periodo ordinario de sesiones y, por ello, el trabajo legislativo debe contar con mecanismos que permitan mantener una atención constante.
La iniciativa planteada por Mely Romero coloca nuevamente sobre la mesa la discusión sobre la duración y funcionamiento de los periodos de sesiones del Congreso, así como la responsabilidad de las y los legisladores de mantener un equilibrio entre el trabajo parlamentario, la representación territorial y la atención directa a la ciudadanía.
Desde la tribuna, la senadora resumió el planteamiento bajo una premisa: “Legislar es nuestra obligación, no una opción”, al defender una mayor continuidad de las labores del Congreso para evitar que las demandas de la sociedad tengan que esperar largos periodos antes de ser discutidas y, eventualmente, traducidas en acciones legislativas.

