El papa León XIV inició este sábado su segunda jornada en Francia, dentro de una visita de cuatro días a la que le seguirá una etapa en Lourdes y otra en Metz. El viernes, el pontífice llegó a París y fue recibido con el repique de campanas en toda Francia.
El papa León XIV llamó este sábado a “convivir con dignidad y paz” durante una visita a la Maison Bakhita, una asociación católica de ayuda a migrantes en París, horas antes de la misa multitudinaria. “Me alegra comenzar con ustedes este segundo día en París, en esta casa que es testimonio para toda la ciudad de que es posible encontrarnos y convivir con dignidad y paz”, subrayó el pontífice, nieto de inmigrantes.
León XIV visita a católicos bautizados y migrantes antes de la misa en la plaza de la Concordia
En el centro, fundado en 2017 en homenaje a la esclava sudanesa canonizada Josefina Bakhita, el Papa escuchó testimonios de exiliados de Afganistán y Nigeria, entre ellos el de Meysam, un sastre afgano de 35 años llegado a Francia en 2015: “Lo que quiero dejar claro es que, en la vida, nunca hay que rendirse. Cada vez que he estado a punto de tirar la toalla, siempre he encontrado a alguien que me ha tendido la mano y me ha permitido seguir adelante a pesar de todo”. El pontífice pidió “honrar la dignidad infinita de cada hermano y hermana” y “liberar a quienes la economía y la cultura reducen hoy a la esclavitud”.
Para los responsables de la Maison Bakhita, la visita del pontífice suponía un mensaje en un contexto en el que la inmigración se perfila como uno de los temas centrales de las elecciones presidenciales del próximo año en Francia, donde la ultraderechista Marine Le Pen lidera los sondeos. “Son muchas más las personas que están a favor de la acogida de los migrantes y de la construcción de una sociedad nueva, de esta civilización del amor”, señaló Marcela Villalobos, coordinadora de las Capellanías Católicas de la Migración por la Conferencia Episcopal Francesa.
También este sábado por la mañana, León XIV se reunió con un grupo de católicos recién bautizados en el Instituto Católico de París, ante quienes se mostró sorprendido por su número y agradecido por lo que calificó de obra “insondable” de Dios. “Debemos reconocer, acoger y proteger la pequeña llama que el Espíritu Santo ha encendido en la oscuridad de la noche, la pequeña semilla que se esfuerza por crecer incluso entre espinas”, afirmó.
Fuente: EFE

