Tenancingo, Estado de México.— Máscaras, música, danza y el aroma del pericón se hicieron presentes nuevamente en las calles de Tenancingo con la quinta edición de Los Diablos de Yauhtli, una propuesta cultural impulsada por el Plantel “Dr. Pablo González Casanova” de la Escuela Preparatoria de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).
La iniciativa, cuya primera presentación se realizó en 2022, nació como un proyecto académico y comunitario encabezado por el profesor universitario Jesús Israel Vargas Hernández. Desde entonces, estudiantes y docentes de distintas disciplinas se han sumado a una representación que busca recuperar elementos de la tradición local y acercarlos a las nuevas generaciones mediante la música, la danza, la investigación y las artes.
En esta edición, el proyecto reunió nuevamente el trabajo de la Banda Universitaria de Marcha, el Taller de Danza Folclórica, la materia de Apreciación y Expresión del Arte y la Academia de Antropología, cuyos integrantes aportaron conocimientos y expresiones artísticas para construir una propuesta multidisciplinaria.
Durante el recorrido por algunas calles de Tenancingo, los participantes estuvieron acompañados por la interpretación del son “San Miguel”, a cargo de la Banda Universitaria de Marcha. La pieza forma parte de una representación que también retoma elementos vinculados con la celebración de San Miguel Arcángel, en un ejercicio que combina manifestaciones tradicionales con recursos artísticos desarrollados desde el ámbito universitario.
Uno de los principales símbolos de Los Diablos de Yauhtli es la cruz de pericón o yauhtli, una planta tradicional que aparece en los atavíos de los personajes que integran la representación y de quienes portan las canastas conocidas como “Las Yauhtlis”, identificadas dentro de la propuesta como representantes del bien.
Más allá del espectáculo, la iniciativa plantea un acercamiento a la cultura de Tenancingo desde una perspectiva académica. La participación de estudiantes y profesores permite incorporar conocimientos provenientes de diferentes campos para analizar, representar y transmitir elementos de una tradición que forma parte del entorno social de la comunidad.
La rectora de la UAEMéx, Martha Patricia Zarza Delgado, destacó la participación de los jóvenes universitarios y el vínculo entre la actividad artística y la identidad cultural de las comunidades mexiquenses.
“Es un orgullo para nosotros ver jóvenes que están retribuyendo a la sociedad un poquito de lo mucho que nos da. El reforzar y mantener estas tradiciones es muy importante como cuestión identitaria”, señaló.
La rectora también resaltó la diversidad de capacidades que confluyen en el proyecto, desde la elaboración de máscaras hasta la musicalización y el trabajo desarrollado por los profesores que acompañan a los estudiantes.
Para Vargas Hernández, quien impulsó la propuesta desde sus inicios, uno de los objetivos centrales consiste en resignificar la tradición desde la perspectiva de las nuevas generaciones. Bajo esta visión, la representación no pretende limitarse a reproducir elementos del pasado, sino generar un espacio para que los jóvenes conozcan las expresiones culturales de su comunidad y participen activamente en su transmisión.
El carácter interdisciplinario del proyecto ha permitido que cada edición incorpore nuevas aportaciones. La antropología contribuye al estudio y comprensión de los elementos culturales; la música aporta la dimensión sonora del recorrido; la danza recupera movimientos y expresiones corporales; mientras que la formación artística permite a los estudiantes desarrollar recursos para representar los símbolos que conforman la propuesta.
En la quinta edición estuvieron presentes Cynthia Ortega Salgado, secretaria de Identidad y Cultura de la UAEMéx, y Raúl Castro Díaz, director del Plantel “Dr. Pablo González Casanova”. También participaron la antropóloga Metztli del Mar Bautista Puga, el músico Javier Emiliany Mendoza Casarrubias y Artemio García Vásquez, profesor del Taller de Danza Folclórica.
La presencia de estos especialistas evidencia el carácter colectivo de Los Diablos de Yauhtli, una iniciativa que se ha consolidado a partir de la colaboración entre distintas áreas de la comunidad universitaria.
A cinco años de su primera presentación, el proyecto muestra una forma de acercar a los estudiantes al patrimonio cultural de su propio territorio. A través de máscaras, sones, danzas y símbolos como el yauhtli, los jóvenes participan en un proceso que vincula la formación académica con la vida comunitaria.
En Tenancingo, la propuesta universitaria encuentra así un espacio para dialogar con las expresiones culturales locales. La tradición se convierte en materia de estudio y, al mismo tiempo, en una experiencia artística y colectiva que permite a los estudiantes reconocer parte de la historia y las prácticas culturales de su entorno.

