El Departamento de Estado de Estados Unidos ha revocado más de 250 mil visas desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, como parte de una campaña de revisión migratoria y de seguridad que la propia administración califica como histórica. La cifra fue reportada por Fox News el 30 de septiembre, con base en declaraciones de un funcionario del Departamento de Estado y del portavoz de esa dependencia, Tommy Pigott.
De acuerdo con la información difundida, las cancelaciones alcanzan a extranjeros que, según las autoridades estadounidenses, violaron las condiciones de sus visas, incurrieron en delitos, cometieron fraude, promovieron violencia contra Estados Unidos o sus ciudadanos, abusaron del sistema migratorio o representaron posibles riesgos para la seguridad nacional. Entre los casos mencionados aparecen delitos como agresiones, conducir bajo los efectos del alcohol o drogas, robos, delitos relacionados con drogas, conducción temeraria, agresiones sexuales, abuso infantil, fraude y malversación.
El Departamento de Estado también informó que alrededor de 2 mil 300 visas fueron revocadas por casos relacionados con el llamado “turismo de maternidad”, es decir, viajes de mujeres embarazadas a Estados Unidos con el propósito específico de dar a luz en ese país. La administración Trump ha colocado esta práctica entre los objetivos de su política de mayor control sobre la utilización de las visas.
La dimensión de la medida se refleja en el rápido crecimiento de las cancelaciones. Fox News había reportado que en 2024, último año de la administración de Joe Biden, se revocaron alrededor de 40 mil visas; posteriormente, el Departamento de Estado informó que la cifra había superado las 100 mil durante el primer año del segundo mandato de Trump y rebasó las 175 mil en agosto de 2026. Ahora, el gobierno estadounidense reporta más de 250 mil.
Otro frente de la estrategia migratoria estadounidense contempla las visas de negocios y turismo B1 y B2. Según el reporte de Fox News, durante el verano la administración comenzó a preparar la posible revocación de visas de hasta 200 mil extranjeros que posteriormente solicitaron asilo en Estados Unidos. La medida se dirigiría a personas que recibieron visas entre 2016 y 2026 y después iniciaron procesos de asilo, aunque la cifra corresponde a una previsión de la administración y no a cancelaciones ya realizadas dentro de las 250 mil reportadas.
La ofensiva también alcanzó recientemente a funcionarios y exfuncionarios latinoamericanos. El Departamento de Estado revocó las visas de 27 funcionarios, exfuncionarios y familiares procedentes de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, en acciones relacionadas con acusaciones de corrupción, de acuerdo con el reporte de Fox News.
El portavoz Tommy Pigott afirmó que el gobierno de Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, consideran que cada decisión relacionada con una visa implica también una decisión de seguridad nacional y defendió el sistema de “verificación continua” de extranjeros. La administración sostiene que este mecanismo permite detectar durante la vigencia de una visa conductas que puedan justificar su cancelación.
La política representa un endurecimiento que no se limita a la migración irregular: también alcanza a personas que ingresaron o permanecen legalmente en Estados Unidos y que pueden perder su visa por violaciones a sus condiciones, determinados antecedentes o conductas consideradas incompatibles con las reglas migratorias. Fox News ha señalado que la estrategia de la administración se ha extendido a distintas categorías de migración legal, incluidos estudiantes y otros grupos de extranjeros.
Para México y otros países cuyos ciudadanos viajan regularmente a Estados Unidos, el dato adquiere relevancia porque muestra que la revisión migratoria estadounidense se ha convertido en un proceso permanente y no únicamente en una evaluación realizada al momento de solicitar una visa. La cifra de 250 mil corresponde a revocaciones de visas, no a 250 mil deportaciones, por lo que ambos conceptos no deben confundirse.

