En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre, la académica del Centro Universitario Ecatepec de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), María del Consuelo Escoto Ponce de León, hizo un llamado a fortalecer el cuidado del bienestar emocional mediante la creación de espacios universitarios basados en la escucha, el respeto y el acompañamiento.

La especialista destacó que la salud mental forma parte de la vida cotidiana y se refleja en la manera en que las personas establecen relaciones, enfrentan dificultades y se desenvuelven en los ámbitos académico, laboral y personal. Por ello, subrayó la importancia de construir comunidades empáticas, donde expresar emociones y compartir preocupaciones no represente un motivo de rechazo o señalamiento.

Explicó que cuidar la salud mental implica reconocer las propias emociones, establecer límites y contar con personas de confianza con quienes sea posible hablar abiertamente, sin temor a ser juzgado. Estas condiciones, señaló, son especialmente relevantes en las universidades, donde estudiantes, docentes y personal administrativo enfrentan diversas responsabilidades y exigencias que pueden afectar su bienestar.

Entre los factores que pueden generar dificultades emocionales se encuentran el estrés, la presión por el rendimiento académico, la incertidumbre sobre el futuro, los cambios personales, la soledad y el agotamiento. Aunque algunas de estas situaciones pueden pasar inadvertidas para quienes rodean a una persona, su acumulación puede dificultar el manejo de las circunstancias cotidianas.

Ante este panorama, Escoto Ponce de León señaló que las instituciones de educación superior tienen el reto de ir más allá de la formación académica y contribuir al desarrollo de entornos humanos que favorezcan el bienestar integral. En el caso de la UAEMéx, consideró fundamental impulsar una cultura universitaria que promueva la escucha activa, el acompañamiento y el acceso a apoyo en materia de salud mental.

Asimismo, invitó a la comunidad auriverde a participar en la construcción de espacios seguros, donde cada integrante pueda expresar sus inquietudes sin miedo a ser criticado. Para lograrlo, destacó acciones cotidianas como escuchar con atención, tratar a los demás con respeto y reconocer la validez de sus emociones.

La académica enfatizó que detrás de las responsabilidades, los cargos y el desempeño profesional existen personas con necesidades y experiencias particulares que merecen comprensión. En este sentido, recordó que un trato respetuoso y una actitud solidaria pueden contribuir a fortalecer las relaciones y favorecer una convivencia más saludable.

Finalmente, convocó a la comunidad universitaria a asumir el cuidado de la salud mental como un compromiso permanente, no limitado a una fecha conmemorativa. También destacó la importancia de eliminar los estigmas que dificultan hablar de las emociones o pedir ayuda, con el propósito de consolidar una universidad en la que el bienestar emocional sea parte fundamental de la formación y la convivencia.