Ante los avances de la inteligencia artificial, la robótica y la genética aplicadas a la medicina, el presidente de la Comisión de Salud del Senado, José Manuel Cruz Castellanos, advirtió que ninguna innovación tecnológica puede sustituir la responsabilidad ética de los profesionales de la salud ni el respeto a la dignidad de los pacientes.

Durante el conversatorio “El ejercicio ético de la medicina: garantía para la salud y dignidad del paciente”, el legislador reconoció que las nuevas tecnologías han revolucionado la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades, pero subrayó que el progreso científico debe acompañarse siempre de sensibilidad humana.

“La tecnología jamás podrá sustituir la conciencia moral de un médico”, sostuvo, al señalar que los algoritmos pueden contribuir a detectar enfermedades, pero no asumir las decisiones éticas ni la responsabilidad que implica atender una vida humana.

Cruz Castellanos destacó que quienes acuden a recibir atención médica no sólo enfrentan una enfermedad, sino también miedo, incertidumbre y angustia, por lo que escuchar, comprender y acompañar al paciente constituye una parte fundamental del ejercicio profesional.

Por su parte, el senador de Morena, Emmanuel Reyes Carmona, afirmó que la ética médica debe reflejarse en acciones concretas, como respetar la confidencialidad, explicar claramente los diagnósticos, informar sobre los riesgos de los tratamientos y garantizar que cada paciente tome decisiones libres e informadas.

Asimismo, enfatizó que los profesionales de la salud deben reconocer los límites de sus conocimientos y solicitar apoyo especializado cuando sea necesario, pues actuar con responsabilidad fortalece la confianza y seguridad de los pacientes.

Reyes Carmona recordó que toda persona tiene derecho a conocer la preparación de quien la atiende, las alternativas de tratamiento y sus posibles consecuencias, sin presiones ni condicionamientos.

En el encuentro, especialistas médicos, abogados y representantes de organizaciones civiles coincidieron en la necesidad de fortalecer la vigilancia del cumplimiento de la legislación sanitaria, garantizar una atención segura y evitar que los avances tecnológicos desplacen el trato humano.

Los participantes destacaron que el desafío de la medicina moderna no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas científicas, sino en asegurar que su utilización respete los derechos, la autonomía y la dignidad de cada paciente.