El presidente del Senado de la República, Higinio Martínez Miranda, respondió con firmeza a los reclamos de su compañero de Morena, Gerardo Fernández Noroña, quien lo acusó de no defenderlo ante las presuntas amenazas y descalificaciones de los priistas Alejandro Moreno Cárdenas y Carolina Viggiano Austria.
Durante la sesión de la Cámara alta, el legislador mexiquense dejó claro que su responsabilidad consiste en conducir institucionalmente los trabajos parlamentarios y garantizar el cumplimiento del reglamento, no en asumir las consecuencias de las confrontaciones personales entre senadores.
“Trato de entender desde hace muchos años su forma de ser y me cuesta. No desde que llegó usted al Senado hace dos años, desde hace treinta años que nos conocemos. Me cuesta trabajo, pero hago el esfuerzo y siempre lo he hecho”, expresó Martínez Miranda.
El enfrentamiento surgió cuando Fernández Noroña reclamó que la Presidencia de la Mesa Directiva no hubiera intervenido en su defensa después de un intercambio de acusaciones con Carolina Viggiano, ocurrido durante una sesión en la que se discutieron las presuntas irregularidades en el Instituto Nacional Electoral (INE), tras la renuncia de Guadalupe Taddei.
En aquella discusión, el morenista lanzó señalamientos contra dirigentes del PRI y cuestionó el patrimonio de algunos de sus integrantes. Viggiano respondió con descalificaciones personales y exigió que, cuando se refiriera a ella, lo hiciera directamente.
La confrontación escaló cuando Alejandro Moreno, dirigente nacional priista, acusó públicamente a Fernández Noroña de ser un cobarde y advirtió que, de haber estado presente en el recinto legislativo, lo habría puesto nuevamente en su lugar.
Noroña interpretó esas declaraciones como amenazas de agresión física y reprochó a Higinio Martínez que, después de varios días, no hubiera emitido un pronunciamiento en defensa de su integridad y del fuero parlamentario.
“Han pasado ciento cuarenta y cuatro horas y la presidencia del Senado es responsable del fuero y la integridad de los senadores y senadoras, y usted no ha hecho un solo pronunciamiento al respecto”, reclamó.
La respuesta del presidente del Senado fue contundente: cada legislador debe responder por sus propias palabras y actuaciones, sin trasladar esa responsabilidad a la Mesa Directiva.
“Yo no soy responsable de lo que diga cada una o uno de ustedes. Yo no me hago cargo de los dichos de usted ni de los de la señora Viggiano. Es responsabilidad de cada uno de ustedes”, puntualizó.
Martínez Miranda también rechazó haber impedido a Fernández Noroña ejercer su derecho de réplica y explicó que la conducción de los debates debe ajustarse a las disposiciones del Reglamento del Senado.
Para aclarar la controversia, se dio lectura a los artículos relacionados con las alusiones personales y el uso de la palabra. El presidente sostuvo que el reglamento no contempla las alusiones implícitas en los términos planteados por su compañero de bancada.
El desencuentro también puso de manifiesto las diferencias que ambos legisladores mantienen desde la renovación de la Mesa Directiva del Senado, cuando Morena respaldó a Higinio Martínez para encabezar la Cámara alta, pese a las aspiraciones de Fernández Noroña de continuar en el cargo.
Desde entonces, el senador mexiquense ha defendido una presidencia basada en el diálogo, la conciliación y el respeto a todas las fuerzas políticas, mientras Noroña ha cuestionado esa postura frente a los enfrentamientos con la oposición.
Higinio Martínez ha sostenido que quien preside el Senado representa a los 128 integrantes de la Cámara, independientemente de su militancia, y que corresponde a los grupos parlamentarios defender sus posiciones políticas.
El nuevo episodio evidenció que las diferencias entre ambos morenistas no se limitan a cuestiones personales, sino que también alcanzan la manera de ejercer la autoridad parlamentaria y conducir los debates frente a la oposición.
Con su respuesta, el presidente del Senado ratificó que no asumirá como propias las disputas de otros legisladores y que mantendrá una conducción institucional, incluso cuando los reclamos provengan de integrantes de su propio partido.

