En días recientes, Andrés Manuel López Obrador ha desacreditado la autoridad del IFE y ha golpeado la reputación de los Consejeros Electorales. Además, ha tratado de sembrar en la sociedad la idea ficticia de un posible fraude electoral y se ha negado a responder con claridad si reconocerá los resultados de la elección presidencial, lo que no hizo en 2006, cuando después de su derrota tomó Paseo de la Reforma y mandó al diablo a “sus” instituciones.

El jueves 31 de mayo de 2012 se transmitió un conocido programa de televisión que ha acompañado a los candidatos a la Presidencia de la República a lo largo de un día de sus campañas. Ahí, López Obrador afirmó: “El IFE no es ninguna garantía. El asunto es que los Consejeros del IFE, el aparato, los que mueven al IFE no son ciudadanos honestos”. Poco después, en el mismo programa, evitó responder cuando se le cuestionó si aceptaría los resultados de la elección.

Adicionalmente, el martes 5 de junio, diversos medios nacionales reportaron que, en un mitin en Michoacán, López Obrador intentó nuevamente imponer en la opinión pública la idea de que existe una conspiración en su contra para ejecutar un fraude, lo que puede ser producto de una deliberada actitud de López Obrador para engañar a la sociedad mexicana.

El día de hoy, López Obrador nuevamente quiso implantar la idea del fraude en un foro con destacados intelectuales, académicos y exfuncionarios. Además, en dicha reunión, no dio respuesta positiva a una destacada líder de la sociedad civil, quien le expresó si estaría dispuesto a firmar un compromiso para respetar las reglas, el árbitro y los resultados de la elección.

En el Partido Revolucionario Institucional reafirmamos nuestro respeto y firme reconocimiento a las instituciones electorales del país, en específico al IFE y a los Consejeros Electorales, quienes tendrán una gran responsabilidad en los próximos días. Pero sobre todo, reconocemos a los ciudadanos que participarán como organizadores de esta elección y que contarán los votos. Invitamos a la ciudadanía a acudir con civilidad y amplia participación a la jornada electoral el 1 de julio próximo. El PRI reconocerá los resultados de la elección.

Andrés Manuel López Obrador es un mal perdedor y un mal demócrata. Es un mal perdedor y un mal demócrata porque cuando ganó la elección de Jefe de Gobierno del Distrito Federal en el año 2000, no tuvo queja ni de las instituciones electorales, ni de los ciudadanos. Sin embargo, cuando perdió en Tabasco, cuando perdió la elección presidencial en 2006 y ahora que anticipa su derrota en la elección presidencial de 2012, desconoce tanto a las instituciones electorales, como al derecho de los ciudadanos de votar libre y democráticamente para elegir en paz a sus gobernantes.

Lamentablemente, no nos sorprende que López Obrador esté desacreditando a las instituciones electorales; a los ciudadanos que elegirán pacíficamente y por la vía democrática a sus autoridades; y a aquellos que participarán en la organización de la elección. Ésta fue su estrategia posterior a la elección del 2006 y ahora la está llevando a cabo antes de la jornada electoral, pues sabe que no recibirá el voto mayoritario de los mexicanos.

Por ello, exigimos que Andrés Manuel López Obrador responda:

¿Por qué desconfía de los ciudadanos que participan en la organización de la elección y en el conteo de los votos?

¿Por qué pone en duda el resultado de la elección antes de que los ciudadanos vayan a votar?

¿Por qué desacredita de antemano a la autoridad electoral? ¿Acaso está preparando un nuevo conflicto postelectoral, replicando los plantones de Reforma en toda la República Mexicana?

¿Es para dicho fin que un miembro de su gabinete propuesto, Adolfo Hellmund; o su principal estratega electoral, Luis Costa Bonino, están pidiendo 6 millones de dólares?

¿Por qué Andrés Manuel López Obrador quiere ganar en marchas y violencia lo que no puede ganar en las urnas y por la vía pacífica?