david lopez cardenasAquel miércoles 2 de octubre de 1968 dos luces de bengala en el cielo de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco anunciaron el suceso que marcaría de por vida a la sociedad mexicana.

En uno de los episodios más vergonzosos de la historia de México, miles de estudiantes fueron reprimidos violentamente por elementos de las fuerzas castrenses, quienes, sin distinción, dispararon en contra de los inermes manifestantes.

La cifra de muertos y desaparecidos es una incógnita. Los números oficiales no terminan de cuadrar con el testimonio de las personas que tuvieron el infortunio de presenciar este condenable pasaje en la Ciudad de México.

A 45 años de la matanza de Tlatelolco, la herida sigue abierta. La indignación es el sentimiento que prevalece y se alimenta de la impunidad que arropó a los responsables del atroz desalojo.

Es de igual forma indignante que la conmemoración de un evento que fue parteaguas de la democracia en México sea hoy utilizada por grupos radicales para descargar su ira vandalizando la vida en la capital del país.

Y es que la evocación del 2 de octubre se ha convertido en la excusa perfecta para salir a las calles y violentar el orden público, como si ese brutal comportamiento se pudiera equiparar a la lucha de aquellos estudiantes que buscaban inclusión en el sitema político mexicano.

Nada justifica el uso de las armas en contra de la población que se manifiesta pacíficamente. Sin embargo en las marchas del miércoles fueron los “anarcos”, y no la autoridad, quienes actuaron violenta y cobardemente agrediendo a quien se les pusiera enfrente.

Bajo el anonimato que brinda una capucha y con la firme convicción de causar el mayor daño posible, los inadaptados que mancharon este miércoles el legado de los estudiantes, causaron destrozos y perturbaron la vida de los capitalinos.

Lo más lamentable es que los pocos detenidos por estos disturbios saldrán de su detención en breve, gracias a sus cómplices asambleístas del DF, quienes diseñaron un marco legal con el cual, seguros están, nada pagarán por sus delitos.

Maldito acontecimiento, maldita herencia mal entendida, maldita herida sin sanar. Maldito 2 de octubre.

– PUNTO FINAL. Por primera vez en la historia del mandato del presidente Barack Obama, por falta de acuerdos políticos entre demócratas y republicanos se cesan las operaciones gubernamentales. Resulta insólito que miles de residentes se hayan quedado temporalmente sin empleo solo porque en las cámaras de representación no pueden llegar a un acuerdo.

Frente a este escenario de paralización financiera ¿qué costo tendrá que pagar Obama para que el Congreso estadounidense apruebe el techo de deuda que propuso su gobierno?

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