david lopezDespués de un año de vida del Pacto por México, finalmente el PRD decidió abandonar la mesa de tan útil instrumento en la consecución de las reformas necesarias para la transformación del país.

Argumentando que el PAN y el PRI no lo tomaron en cuenta en la negociación de la reforma política, y señalando un supuesto atropellamiento a los procedimientos legislativos, Jesús Zambrano cedió a las presiones de las corrientes internas del perredismo y abandonó el acuerdo nacional.

Poco importó a los perredistas los acuerdos alcanzados en su último Congreso Nacional de hace unos días, en el cual definieron mantenerse en el Pacto por México.

El cálculo es claro: capitalizar la suma de inconformidades que han generado las reformas aprobadas, así como las que están por discutirse en breve y así contrarrestar el éxodo de militantes hacia otras fuerzas emergentes de izquierda.

También pretenden apoderarse de la bandera antiprivatizadora del sector energético con la repetición de su falso discurso.

Lo que no contempla el PRD son los beneficios que vendrán a partir de las reformas. Tampoco considera que los mexicanos urgimos de las fuerzas políticas, civilidad y disposición para llegar a acuerdos.

Una vez más, como en la elección del Consejo General del IFE en 2003, el PRD prefiere autoexcluirse de las negociaciones políticas para fungir como un simple espectador de los procedimientos con los que las fuerzas políticas aterrizan los cambios que necesita México con urgencia.

Olvida Zambrano que la estrategia de aislarse de las decisiones trascendentes pocos resultados le dieron al PRD en el pasado. Volverán al discurso de los espurios y del monopolio de la legitimidad, sin importarles que las demás fuerzas políticas logren acuerdos y mayorías legislativas dentro de las instituciones de nuestro país.

Aun con la lamentable y tan anunciada salida del Pacto por México de los perredistas, nadie puede negar lo mucho que se avanzó este año en la agenda reformadora y los grandes resultados de este instrumento que hoy, puede pasar a ser historia.

– PUNTO FINAL. Qué fuertes están los choques en torno a la renovación de las dirigencias del PAN y el PRD.

En medio de descalificaciones y acusaciones entre militantes de estos partidos, el proceso de elección de sus líderes se ha convertido en una guerra sin cuartel en la que el fuego amigo es la estrategia favorita.

Entre Cordero, Josefina y Cocoa por los panistas así como Marcelo Ebrard, Cuauhtémoc Cárdenas y Carlos Navarrete por los perredistas, queda claro que el porvenir de sus partidos es lo que menos importa y prefieren enfocarse en la defensa de sus muy personales aspiraciones.

davidlopezcardenas@gmail.com
Twitter: @DavidLpzC

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