Francisco Garfias

 

El pasado 30 de agosto escribimos en este espacio sobre la posibilidad de que la elección de jefe de Gobierno podría terminar en una parejera entre Claudia Sheinbaum y Ricardo Monreal.

Esa posibilidad crece verticalmente. El maltrato que le han dado al zacatecano en Morena es el “premio” a la fidelidad que por 20 años ha tenido con López Obrador.

Al delegado en la Cuauhtémoc lo pusieron hasta en tercero y cuarto lugar en la encuesta para elegir candidato a la sucesión de Mancera que pretendió simular el dedazo de AMLO en favor de Sheinbaum.

Un resultado más que cuestionable. Monreal había encabezado 17 de 20 encuestas sobre la elección del alcalde en la CDMX.

Sabemos que en los partidos del Frente hay muchos que se lamen los bigotes con la inminente salida de Monreal de Morena. Lo quieren a la cabeza de esa coalición integrada por PAN, PRD y MC en las elecciones para suceder a Mancera.

“No tengo nada que hacer en Morena”, le dijo Monreal a Ciro Gómez Leyva en su programa de Radio Fórmula. El delegado se siente como hace 20 años, cuando abandonó el PRI: que su ciclo en ese partido terminó.

El delegado culpa a la “nomenklatura” del Movimiento Regeneración Nacional de lo que ocurre. “Es un grupo cerrado que expulsa a las personas irresponsablemente”, alertó en la entrevista con Gómez Leyva.

No le dijo a Ciro quién integra la “nomenklatura”, pero se refería, entre otros, a Andy, hijo de López Obrador,  Julio Scherer hijo,  Claudia Sheinbaum y César Yáñez.

Apenas escuchamos la entrevista nos pusimos en contacto con colaboradores muy cercanos a Ricardo Monreal.

Nos adelantaron que “El doctor” —así le dicen a
Ricardo— está dispuesto a someterse a una encuesta, o incluso a una consulta, para elegir al candidato del Frente PAN-PRD-MC.

El escenario se conformaría con un precandidato o precandidata del Partido de la Revolución Democrática, posiblemente Alejandra Barrales; otro de Acción Nacional —no se ve quién— y uno más de Movimiento
Ciudadano, que bien podría ser el delegado en Cuauhtémoc.

La pelota, ahora, está en la cancha de los partidos del Frente Ciudadano por México.

  • Lo vaticinó el expresidente Felipe Calderón en una charla que sostuvo con el reportero hace semanas. Si Ricardo Anaya se aferra (a imponer su voluntad) “va a haber fractura en el PAN”.

Es lo que se perfila. El maltrato que se dio a los cinco senadores que no acataron la línea marcada por el CEN del PAN de no votar por el calderonista Ernesto Cordero para la presidencia de la Mesa Directiva del Senado los tiene al borde de una guerra civil.

Los cinco fueron tratados de traidores por los anayistas y están amenazados de expulsión. Uno de ellos habló y fuerte: Salvador Vega.

El extitular de la Función Pública en tiempos de Felipe le declaró una “guerra sin cuartel” a Anaya.

Cuando le preguntaron sobre las sanciones que quiere aplicarles el CEN del PAN por indisciplina, respondió:

“Yo no les acepto una sanción, ni siquiera una amonestación. De ninguna manera me voy a someter a los caprichos de nadie. Lo único que les aceptaría es una disculpa”.

Otro integrante del grupo de los cinco panistas que apoyaron la elección de Cordero es Jorge Lavalle. El de Campeche nos dijo que la dirigencia nacional tiene “secuestrado” al PAN. “Eres anayista o no eres panista”, sintetizó.

Los otros tres amenazados de expulsión son LozanoGil y Cordero.

Lavalle nos cuenta que la propuesta de Herrera para la Mesa Directiva, votada por una mayoría de senadores panistas, eran dos mujeres: Laura Rojas y Adriana Dávila, seis meses cada una. Pero el Revolucionario Institucional las vetó.

El coordinador de los senadores del tricolor, Emilio Gamboa, le hizo saber a Herrera de otra fórmula de mujeres del PAN, Mariana Gómez del Campo y Pilar
Ortega
, sí transitaba con los priistas.

“Pero Fernando Herrera nunca nos dijo de esa opción”, asegura Lavalle. La respuesta del coordinador azul al veto del PRI al tándem Rojas-Dávila fue: “Que se queden con todo”.

En ese momento Cordero dijo: “Yo pongo mi nombre, creo que podría transitar”. El PAN no podía dejar ir la presidencia de la Mesa, alegaron los calderonistas.

Cordero transitó contra la voluntad del jefe panista y su coordinador en el Senado.

  • Javier Aguirre Vizzuett, hijo de Ramón Aguirre, exregente de la Ciudad de México, espera hace más de 26 años que el PRI recupere la gubernatura de Guanajuato.

El hoy delegado de la Segob en ese estado asegura que entonces, Carlos Salinas de Gortari le arrebató el triunfo a su padre para poner a Medina Plascencia.

Javier va en el 18 por la revancha. Quiere cortar “el Porfiriato” del PAN en la entidad. Sabe que Márquez, gobernador saliente, está en problemas.

Se le descompuso la seguridad, trae atorado el tema de unos terrenos que se compraron para la refinería cundo el era titular de la Función Pública con Javier Oliva, sin mencionar su negativa a la compra consolidada de medicinas.

Otros priistas que aspiran son el senador Miguel Ángel Chico; el cenesista Gerardo Sánchez, la exalcadesa de León, Bárbara Botello.

  • S.O.S a Telmex. Este reportero tiene cuatro días sin internet en sus oficinas. Ha tenido que conectarse al teléfono celular de AT&T para enviar su columna a Excélsior.

Llamó para que repararan el viejo modem. La luz verde que ilumina el apartado internet se apagó. No hay modo de encenderla.

“Hay que esperar a los técnicos entre cinco y siete días hábiles”, respondieron, luego de levantar el reporte.