Es indignante, es inaceptable que alguien que pretenda estar a la cabeza en la Presidencia de la República de este gran país, tenga que rendir tantas cuentas a la justicia.

Primero fue una fundación que se utilizó para otros fines, después ya tuvimos a dos personas que fueron ante la PGR a decir de todo un esquema de lavado de dinero.

Después, ya tuvimos a un empelado de Barreiro, a su chofer, regresando la nave industrial ante las autoridades en Querétaro y diciendo: “Yo no tenía dinero para comprar esto, me lo pidieron porque mi jefe, Barreiro, era socio de Ricardo Anaya.

Y ahora sale otro escándalo, otro video, por parte de UNIVISIÓN, que hace público y que evidencia que hay una larga historia de venta de favores de alguien que trabajaba en el gobierno, información privilegiada de alguien que trabajaba en el gobierno, para enriquecerse. Y ahí dicen que el fin es electoral.

Hace falta que las autoridades investiguen hasta sus últimas consecuencias y exigimos que se priorice, porque, como bien lo dijo el secretario de la OEA, Almagro: “Es mucho más importante y oportuno investigar a un candidato que a un presidente”.

Y sale Ricardo Anaya culpando al presidente y culpando a la PGR, y culpando a quien sea, de sus actos. Nadie, ni el Banco de España, ni UNIVISIÓN, ni la PGR, nadie obligó a Anaya a hacer todos estos actos de corrupción.

La ley para todos, nadie al margen de la ley, eso es lo que ha dicho José Antonio Meade, que va a inaugurar una nueva era en la Presidencia de la República este primero de diciembre del 2018.

Pensemos muy bien en quién no se merece estar, siquiera, compitiendo por el más alto puesto en la administración pública, que es ser presidente de esta gran nación, pues que tenga algo de dignidad y que se baje de la contienda.

Es inaceptable que pretenda culpar a otros de toda la línea de actos de corrupción que se han venido presentando, mejor que se dedique a defenderse de la justicia, que es lo que debemos de hacer.

Nadie por encima de la ley.