Francisco Garfias

 

Manlio Fabio Beltrones no vislumbra una catástrofe con la llegada de AMLO a la Presidencia de la República.

Le preocupa, eso sí, el paso veloz que llevan los ganadores de Morena en la etapa de transición. “El que corre, tiene más riesgos de tropezarse”, advierte.

En breve charla, el experimentado político admitió que antes del primero de julio estaba seguro de que el PRI iba a perder la elección. Pero no esperaba la paliza que recibieron el tricolor y su candidato, José Antonio Meade.

El resultado dejó al otrora “partidazo” reducido a su mínima expresión histórica.

Lo perdió casi todo. La Presidencia de la República; la influencia en el Congreso; legislaturas locales, hasta municipios emblema como Atlacomulco, en el Estado de México.

Ya sólo le quedan doce gobernadores —de veinte que tenía al iniciar el sexenio que termina. Súmele que quedan 45 de 238 diputados que tenía y 13 de 55 senadores.

Incluso la hija de BeltronesSilvana, perdió, frente a la conductora Lili Téllez, la elección para representar a Sonora en el Senado. Y, sin embargo, tendrá su escaño, pero de primera minoría.

“¿Qué pasó en su tierra?, le preguntamos a Beltrones.

“Lo mismo que en todo el país. Hay una gran inconformidad”, reconoció el expresidente nacional del tricolor.

Antes de despedirse nos hizo una observación pertinente.

Dice que el revocatorio al que proyecta someterse López Obrador en el tercer año de su gobierno tiene un propósito escondido: que su nombre aparezca en la boleta electoral en el 2021. “Es muy vivo”, reconoció.

La bronca es que no sabemos el nivel de desgaste que para entonces tenga el presidente López Obrador.

Ese desgaste es normal en el que ejerce el poder. Andrés no tiene contrapesos. Eso puede desbocarlo y convertirlo en un pasivo. El revocatorio puede convertirse en un búmeran.

  •  Hablamos también con Emilio Gamboa, coordinador de los senadores salientes del PRI. Se le escuchaba bien. Tampoco vislumbra un desastre con la alternancia hacia la izquierda. “Me voy tranquilo. Estoy entregando bien. Hay elementos para pensar que a este país le va a ir bien”, nos dijo.

Reconoce que quedó pendiente lo de los fiscales general y anticorrupción. Pero también el sustituto del hoy morenista Santiago Nieto en la Fiscalía Electoral.

“Ya le tocará a los que siguen”, nos dijo el jefe de la bancada del PRI en el Senado.

Lo alientan las recientes declaraciones del virtual presidente electo —hoy le dan la constancia de mayoría— de que para el próximo primero de diciembre, cuando asuma el cargo, habrá fiscal general, fiscal anticorrupción y fiscal electoral.

El tema es urgente. La corrupción y la impunidad son asignaturas pendientes en este país. La tolerancia a las transas y el nulo esfuerzo del gobierno para que los cambios en esa materia se materializaran.

Como dicen Daniel Kerner y Carlos Petersen en su libro sobre el régimen de Enrique PeñaAplauso perdido, los escándalos aumentaron —Odebrecht, BorgeDuarteEugenio…— y las respuestas fueron insuficientes

  •  Ya que estamos. Esteban Moctezuma, próximo titular de la SEP, dio a conocer ayer a su equipo.

El otrora exiliado líder estudiantil, Gilberto Guevara Niebla, irá a la Subsecretaría de Equidad para la Educación.

Lo que más llamó la atención es que su tocaya, Ana Guevara, la mejor velocista que ha tenido México, encabezará la Conade. Un acierto.

Luciano Concheiro, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana y doctor en ciencias políticas, se encargará de la Educación Superior; Juan Pablo Arroyo, de la Educación Tecnológica.

Margo Glantz va al Fondo de Cultura Económica y Raquel Sosa será rectora del nuevo Sistema de Universidades Públicas.

Esteban Moctezuma tiene enfrente una controvertida tarea: derogar la Reforma Educativa, sin regresar a la herencia de plazas, los comisionados, el sistema de premios y castigos a leales y desleales al CNTE y, lo más importante: superar el rezago en la materia.

  •  Morena había convertido la sesión de la Primera Comisión en un concurso de ¡tírele al auditor!

El pretexto era el despido de Muna Dora Buchahin, exdirectora general de Auditoría Forense. Luego de su separación, ocurrida a finales de mayo, la mujer dio a conocer una carta en la que afirma que fue separada de su cargo por las investigaciones que realizaba por la llamada Estafa maestra

Dejó pendientes ocho auditorías.

Cada intervención de los próximos dueños del poder se salpicaba de suspicacia, de sospecha, de lodo. “Quieren meter el tema de la corrupción bajo la alfombra”, reprochó el respetado senador del bloque PT-Morena, Luis Humberto Fernández.

El tono desesperó al presidente de la Primera Comisión, el priista José María Martínez. Perdió la paciencia y alzó el tono cuando Juan Romero Tenorio, diputado de Morena, insistía en exigir un informe al auditor David Colmenares, sobre los motivos del despido de Muna y las sospechas de que se tapa la corrupción.

Alguien soltó por allí: “No somos la Junta de Conciliación y Arbitraje”, y por allá: “Dejen a las instituciones hacer su trabajo”.

No quiero especular, pero si yo fuera David Colmenares, pondría mis barbas a remojar.

Los miembros de la Primera Comisión de la Permanente no lograron ponerse de acuerdo en la redacción del informe que quieren pedirle a la Auditoría.

Acordaron negociar un texto que aprobarían hoy en la mañana para llevarlo a la sesión de este miércoles al Pleno. Si no hay consenso, el asunto no será discutido hoy en tribuna.

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