SALVADOR  FLORES  LLAMAS
El miércoles 8 de agosto el Tribunal Electoral entregó a López Obrador constancia de Presidente Electo, a 39 días de la elección que ganó contundentemente con más de 30 millones de sufragios y el 53.2% de la votación.
Si desde al otro día de los comicios Peña Nieto le dejó el campo  prácticamente libre, con mayor razón lo hará ahora que inició formalmente la transición sexenal, luego que ambos mandatarios se reunieron en Palacio Nacional la tarde del jueves para poner en marcha la entrega-recepción.
Fue una señal de concordia, estabilidad y certidumbre para los mexicanos, los inversionistas y mercados, que levanta el ánimo social y apuntala el peso, que se ha recuperado desde el triunfo de Amlo.  
El Presidente Electo dejó claro que con él “El Ejecutivo no será más el poder de los poderes”, que actuará con estricto apego a la ley y se esforzará para beneficiar a los mexicanos, en especial a los más desvalidos.
“Nada contra la ley y nadie sobre la ley”, expresó en el foro para la pacificación en Ciudad Juárez.
Dato singular en la declaratoria del Presidente Electo fue la asistencia del presidente de la Suprema Corte, ministro Luis María Aguilar, de representantes del Poder Legislativo y de la presidenta del CEN del PRI, Claudia Ruiz Massieu, muestra de acatamiento al dictado de las urnas.
Quedó vacío el sitial del jerarca del PAN.
A la casa de transición de Obrador en la colonia Roma se desplazaron los reflectores políticos, por las actividades, declaraciones y noticias que allí despliega y tocan “temas de interés nacional con miras al cambio de gobierno”.
Como los 50 puntos del Plan de Austeridad, 12 iniciativas y demás, aparte de que solicitó al presidente Peña Nieto proponga al Congreso, una vez que inicie sesiones el 1 de septiembre, reformar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal para crear de nuevo la Secretaría de Seguridad Pública.
Además que presente al Senado una terna para nombrar al primer Fiscal General de la República (sustituto del titular de la PGR), integrada por Bernardo Bátiz, Eva Verónica de Gyves Zárate y Juan Luis González Alcántara.
En el Plan de austeridad está recortar sueldos a los altos funcionarios, para que nadie gane más que el presidente López Obrador, cuyo salario mensual será de 108 mil pesos. Para eso enviará una iniciativa de ley al Congreso después de tomar posesión el 1 de diciembre.
Morena infirmó que pugnará por ahorrar 44,260 millones, al eliminar 28 mil plazas de altos mandos y 70% de seguros de vida, gastos médicos mayores y sus compensaciones adicionales.
Sólo por los del Presidente, senadores y diputados se ahorrarán 256 millones.
Desató polémica el plan de descentralizar las dependencias federales, pues implicará desplazar a provincia oficinas y un millón 800 mil burócratas, que requerirán viviendas, ayuda monetaria para la mudanza y separará a sus familias.
A la declaratoria del Presidente Electo se adelantó horas la exoneración de Elba Esther Gordillo, la lideresa magisterial acusada al inicio del sexenio de delincuencia organizada, lavado de dinero y desvío más de 2,600 millones del SNTE.
La futura secretaria de Gobernación y ex ministra de la Suprema Corte, Olga Sánchez Cordero dijo que Elba Esther merecía la libertad, y Ricardo Monreal, próximo líder de los senadores de Morena, llamó mala casualidad que su liberación coincidiera el mismo día con la calificación del Presidente Electo.
Ya que tendrá el respaldo de las mayorías de Morena en las cámaras del Congreso, y fácilmente la mayoría calificada para reformar la Constitución, se desea que Amlo  seleccione sus mejores propuestas y proyectos y cumpla las expectativas que ha despertado, para bien de México.
@chavafloresll