Francisco Garfias

 

Hace diez días ocurrió la agresión de los porros a estudiantes del CCH Azcapotzalco que se manifestaban frente a la explanada de Rectoría en la UNAM con saldo de dos heridos, uno de ellos grave.

El ataque se produjo sin que los encargados de seguridad en CU movieran un solo dedo.

Un caso sui géneris. Las autoridades tienen identificados a los grupos porriles, hay órdenes de aprehensión, un detenido, videos, placas de los vehículos que trasladaron a los agresores.

Pero es la hora que nadie, ni el rector Enrique Graue, sabe quién está detrás de la desestabilización de la máxima casa de estudios, en plena transición hacia un gobierno de izquierda.

Versiones sobran, nombres circulan, señalamientos también, pero nada en concreto sobre quién es “el porro mayor”.

Lo que empezó por un mural borrado arbitrariamente en el citado CCH Azcapotzalco, hoy es una crisis que nadie sabe cómo terminará. El manual perfecto para inflar el conflicto en la UNAM.

El pliego petitorio se amplió considerablemente durante la Asamblea Interuniversitaria del 7 de septiembre, en el auditorio Ho Chi Minh de CU.  Entre otras cosas, piden la destitución de Graue. Hay demandas que nada tienen que ver con los universitarios.

Hay un paro de 48 horas que empieza hoy. Cese de actividades el 26 de septiembre, aniversario de Ayotzinapa; y el 2 de octubre, 50 años de la masacre en Tlatelolco.

¿De qué se trata?

El movimiento ya se politizó. Ya se montaron los macheteros de Atenco, los maestros de la CNTE, los de Ayotzinapa, todos esos grupos radicales que aparecen a la menor provocación.

Esta tarde habrá una marcha de universitarios del Museo de Antropología a la UNAM. La van a acompañar 300 elementos de la policía capitalina, por aquello de la infiltración de los violentos.

Ya verá usted que escucharemos consignas y veremos pancartas que nada tienen que ver con la lucha de los estudiantes. Son los que le dan sustancia a aquello de que “A río revuelto…”.

Graue, por cierto, visitó ayer el CCH Azcapotzalco, que lleva casi dos semanas en paro. Su llegada fue confirmada apenas 15 minutos antes de la hora programada para el inicio de la asamblea estudiantil.

A las 13 horas entró el oftalmólogo, por la puerta principal, saludando, nos dicen, hasta a “Petardo, alias Goyo”, el perrito callejero adoptado por los jóvenes que sufrieron el ataque porril del 3 de septiembre.

Salió con dificultades, más de una hora después, en medio de la agitación provocada por un grupito de encapuchados que le gritaban: “¡Fuera Graue!”.

Los cerca de 500 jóvenes que asistieron a la asamblea —no los embozados— dieron una lección de respeto y civilidad, con planteamientos directos. Así lo reconoció el rector, al tiempo que aceptaba cada una de sus “justas y legítimas demandas”.

Los estudiantes piden, como punto número uno, la correcta asignación de docentes a cada asignatura, acorde a los grupos existentes en ambos turnos.

Y es que hay varios grupos que no tienen profesores o, si los tienen, los grupos son de más de 40 o 50 alumnos, según uno de los chavos oradores.

Otros puntos solicitados: que Andrés Palacios no tome la dirección interina del plantel. Eso se va a someter a votación.

Pero también que no se tomen acciones arbitrarias por parte de las autoridades del CCH y no se vuelvan a borrar unilateralmente murales; que haya transparencia y rendición de cuentas de la exdirectora María Guadalupe. Según ellos, imponía cuotas.

No menos importante: que se les dé mayor seguridad; que expulsen a los porros de la UNAM y que se haga una correcta investigación del ataque del 3 de septiembre.

El pliego petitorio de los estudiantes fue aceptado y se firmó por la tarde.

En Azcapotzalco hubo encauchados que intentaron impedir que Graueabandonara el plantel. Y una vez que logró salir, le lanzaron piedras a su vehículo.

Eran pocos, el rector les dio la vuelta. En el ambiente quedó el emotivo y multitudinario ¡Goya! con que concluyó el encuentro con los “cecehacheros”.

  • En el extranjero tomaron nota del intento de AMLO por impulsar la producción de petróleo y del anuncio de que su gobierno lanzará un proceso de licitación en diciembre para adjudicar contratos a empresas privadas.

El anuncio no logró disipar las dudas que generó la decisión del presidente electo de congelar las rondas para la adjudicación de campos petroleros

Los expertos del Grupo Eurasia, líderes mundiales en consultoría sobre riesgos políticos, dicen en su reporte sobre México que el anuncio no garantiza la continuidad de la apertura del sector energético.

Y menos, la moderación de los puntos de vista de López Obrador frente a la inversión privada en energía.

Las rondas de licitación organizadas por la administración actual, que dejaron potenciales inversiones de 200 mil millones de dólares en esta administración, se detendrán.

En 2019, López Obrador planea aumentar el gasto en el sector el próximo año en 180 mil millones de pesos, lo que, a juicio de los expertos de Eurasia, representará un riesgo para las finanzas tanto de Pemex, como del gobierno.

  • Nueva Alianza, partido de los maestros fundado hace doce años, y Encuentro Social, agrupación conservadora con valores cristianos, perdieron oficialmente su registro. El INE decretó su liquidación.

Luis Castro, dirigente de Panal, dijo que la agrupación que preside cierra un ciclo para poder abrir otro.

“Regresaremos para estar en la boleta en la elección federal intermedia y seguir siendo la fuerza liberal que el México del siglo XXI requiere”, dijo.

Hugo Eric Flores, mandamás en el PES, consideró que su partido es víctima de una injusticia “porque nuestros votos no fueron correctamente contados”.

Ambos anunciaron que defenderán su derecho a la asociación política ante el TEPJF.