La Reforma Laboral

Luis Serieys Zárate

Ciudad de México

6 de Mayo de 2019

La tan “cacaraqueada” reforma laboral aprobada la semana pasada por el Congreso de la Unión llevó a México a estadios que no veía desde los años treinta, 80 años de retroceso en avances que llevaron a los trabajadores a gozar de instituciones de seguridad social y aumentos salariales que sólo una Comisión Nacional de los Salarios Mínimos mantuvo detenidos siempre por debajo de la inflación.

Postrar a México ante los deseos de la Comunidad internacional, pero sobre todo a los de Estados Unidos y Canadá en donde las uniones de trabajadores nada tienen que ver con los sindicatos mexicanos, nos llevará al caos y son los propios protagonistas de las relaciones obrero patronales, los empresarios o patrones y las dirigencias sindicales las que han puesto el dedo en la llaga.

Serán las propias empresas el escenario o “arena” en donde los nuevos sindicatos buscarán “arrebatar” los contratos colectivos de trabajo a los sindicatos que actualmente administran  la relación de los trabajadores con los patrones.

Esas arenas que en la década de los treinta llevaron a múltiples enfrentamientos que terminaron con golpes y hasta con muertos en las empresas que cada sindicato quería ganar para administrar los contratos colectivos de trabajo y que en la década de los ochenta se repitió al menos en una empresa automotriz y hasta entre los músicos en un hotel de la Ciudad de México.

La justificación de la 4T es que al reformar los artículos 107 y 123 se quiere cumplir con los requisitos del convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el capítulo 23 del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC). 

A ésta 4T sólo se le olvida que las relaciones obrero patronales en Estados Unidos y Canadá son muy diferentes, empezando por la forma en que se les paga el salario, allá es por hora trabajada, aquí es por jornadas de trabajo de 8 horas al menos, y difícilmente los inversionistas aceptarán seguir en nuestro país si tienen que pagar más salarios a sus explotados trabajadores, sobre todo ahora que cada individuo en una empresa tienen que ser “multifuncional” o está destinado a ser corrido.

Cabe recordar que en la reforma se busca tener un “Nuevo mediador” porque dicen que en el tema de democracia sindical y libertad de negociación colectiva, Morena propone la creación del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, un organismo descentralizado autónomo. 

Ahora bien lo que significa el capítulo laboral del T-MEC para México es que nos comprometimos a incluir en la legislación temas como la creación de un órgano de conciliación y registro de contratos colectivos, el derecho de los trabajadores a afiliarse al sindicato de su preferencia y las elecciones de líderes sindicales mediante el voto personal, libre y secreto. 

A ese respecto de “Elección de dirigentes” la propuesta de Morena detalla que para la elección de dirigentes sindicales se emitirá una convocatoria que deberá publicarse en el “local sindical y en los lugares de mayor afluencia de los miembros en el centro de trabajo, con una anticipación mínima de diez días”. 

Además, establece la integración de un padrón completo y actualizado de los miembros del sindicato con derecho a votar, que deberán conocer los afiliados al menos tres días antes de la elección. “En la integración de las directivas sindicales se establecerá la representación proporcional en razón de género”. 

Cabe destacar que los estatutos de cada organización sindical que deben tener para obtener un registro que autoriza la autoridad laboral ya contempla todas las formas de elecciones de dirigentes sindicales y destaca el hecho, al menos en el caso de los sindicatos nacionales o que tienen contratos con varias empresas, que es muy caro y muy difícil reunir a los agremiados en un solo lugar para que voten como quiere el Presidente López Obrador, “a mano alzada”

Aunque en sus orígenes los sindicatos se crearon también como agentes de control electoral y los trabajadores votaban de acuerdo a las indicaciones de sus dirigentes, eso se acabó cuando los propios sindicatos fueron sustituidos de una u otra forma por las llamadas organizaciones sociales, eso y los estatutos permitían la existencia de “dirigentes vitalicios” 

Aunque ahí tendríamos que hacer un análisis porque el artículo 371 de la LFT permite a los estatutos de los sindicatos establecer el periodo de duración de la directiva y la mayoría de los estatutos de los sindicatos no limitan el número de veces que un líder obrero puede reelegirse.  

Morena cree que en caso de reelección, “será facultad de la asamblea decidir mediante voto personal, libre y secreto el período de duración y el número de veces en que se pueden reelegir los dirigentes sindicales” y ese simple cambio acabaría las dirigencias vitalicias que existen actualmente, porque los líderes sindicales tendrían que someterse a reelección. 

Lo que se niegan a reconocer los legisladores que aprobaron las modificaciones es que no se necesita un mismo dirigente sentado siempre en la silla de la secretaría general o presidencia, ya que los sindicatos tanto del apartado “A” como del apartado “B” del artículo 123 constitucional han demostrado que hay una cabeza visible pero siempre se conforman grupos de poder que se van “prestando la silla de dirigente todo el tiempo que quieran.

Lo mismo pasa con los partidos político, los grupos de poder siempre toman la dirigencia y a veces está demostrado que se incrustan en ellas, de tal suerte que terminan por dividirse para crear nuevas organizaciones cuando se ven imposibilitados en eliminar de su paso al grupo de poder que maneja su instituto político es igual en los sindicatos.

Cuando se llega al capítulo de la “Rendición de cuentas” se estableció que es una obligación de los sindicatos rendir a la asamblea, por lo menos cada seis meses, cuenta detallada de la administración del patrimonio sindical y situación de los ingresos por cuotas sindicales y otros bienes, así como su destino, ahí Morena impuso levantar un acta de la asamblea en la que se haga la rendición de cuentas.

Esta acta se entregará al Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y a cada miembro del sindicato. 

Sobre los “Contratos colectivos” terminaron por imponer que existe una Constancia de Representatividad como requisito indispensable para el emplazamiento a huelga. Esta constancia es un documento que será expedido por el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, después de realizar una consulta entre los agremiados y en la que, si se trata de un sólo sindicato, deberá tener al menos el 30 por ciento de votos. 

Aquí cabe señalar que para la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo es una oportunidad para llevar la democracia a los sindicatos.

Para ello estableció que la iniciativa aprobada establece cinco elementos clave como la democracia en el trabajo, la cual permitirá a los trabajadores elegir a sus dirigentes por medio del voto libre, directo y secreto.

Además garantizará que en las negociaciones de los contratos colectivos, los trabajadores y empleadores mejoren la productividad y las condiciones laborales, en tanto que se promoverá la imparcialidad y la libertad sindical a través del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral como un órgano autónomo.

Advierte sobre el cambio de las juntas de Conciliación y Arbitraje por los tribunales laborales adscritos al Poder Judicial, lo que garantizará la justicia laboral, aunque no señala algo sobre los rezagos existentes que hay en esa materia, pero tampoco corrige la reforma anterior en que cuando un juicio se “alarga” a los trabajadores sólo les pagarán un año de salarios caídos y prestaciones si es que gana.

Para la hija de un viejo abogado laboral como es Arturo Alcalde Justiniani, Luisa María Alcalde Luján con la acreditación ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral se evitará el chantaje sindical de emplazamiento a huelga, aunque eso no queda muy claro cuando un sindicalista llega y exige a un micro empresario firmar un contrato o le demandan la firma ante las autoridades y los obligan a cerrar como si fuera un cobro de piso para trabajar.

Mientras tanto a la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) le parece necesario rectificar algunos puntos de la reforma a las leyes en materia de justicia laboral, libertad sindical y negociación colectiva aprobadas por el Congreso de la Unión.

Señalaron en un comunicado que “respaldan la reforma laboral y el cumplimiento de acuerdos internacionales como el T-MEC y el Convenio 98 de la OIT. Sin embargo, estos compromisos no deben menoscabar la competitividad y estabilidad de las empresas”.

El presidente nacional de la Coparmex, Gustavo de Hoyos Walther consideró que “las modificaciones al marco laboral ayudarán a garantizar la libertad de asociación y de negociación colectiva y además se cuidó no afectar las actividades del centro de trabajo”, señaló.

Sin embargo hubo planteamientos que no fueron atendidos y que ponen en riesgo la estabilidad de las empresas, como el hecho de dejar sin tutela el derecho de no pertenecer a ningún sindicato, así como la posibilidad de celebrar múltiples contratos colectivos de trabajo en una empresa.

En materia de justicia laboral, para el sector patronal es preocupante que no se garantice el carácter tripartita, que permita el diálogo entre sectores productivos, en la conformación del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral. Es de suma importancia que los sectores productivos puedan emitir opiniones y diagnósticos y sugerir acciones que brinden certeza, transparencia y confiabilidad en las actuaciones de dicho Centro.

Aunque el dirigente del sindicato patronal no considera las opiniones de los pequeños, micro y medianos empresarios que ya temen por la apertura de nuevos sindicatos que buscarán a como de lugar firmar contratos colectivos con empresas que apenas sobreviven y logran vivir dignamente sin la necesidad de pagar “entres” a los sindicatos que demandan que tengan un contrato colectivo de trabajo.

Para el presidente del Congreso del Trabajo y líder de la Confederación de Trabajadores de México, Carlos Aceves del Olmo, la reforma laboral no descubre nada nuevo. Las organizaciones sindicales tienen sus estatutos ya hace mucho tiempo, y todos marcan la forma en que tienen que participar eligiendo a sus comités locales, eligiendo a su secretario general de su Comité Nacional, cuando son sindicato nacional, o sea, no hay muchas cosas nuevas.

Sobre el asunto de las Juntas de Conciliación que desaparecen, dijo que el problema es cuánto tiempo van a durar para que empiecen a funcionar los tribunales judiciales, porque solamente la Junta de Conciliación del Distrito Federal, de acuerdo con declaraciones que hizo la presidenta, se tardan cinco años en hacer el cambio y necesitan nueve mil millones de pesos.

Entonces es muy difícil que el gobierno vaya a desembolsar en los 31 estados y la Ciudad de México, cantidades multimillonarias.por lo que se tendrá que revisar muy bien la sobrevivencia del tripartismo. El tripartismo ha sido una decisión que se tomó hace mucho tiempo, basado en los estatutos de la OIT, que se formó tripartitamente, y a nosotros en México nos ha dado muy buen resultado porque durante mucho tiempo hemos tenido paz laboral, hemos tenido progreso para la gente, con las revisiones de contrato, puede uno platicar con el gobierno, con la empresa, con los trabajadores, con los tres juntos.

Toda esta reforma laboral lo único que deja en claro es que las imposiciones del extranjero siguen presentes en las decisiones de los gobiernos en México, antes fueron los que acusa López Obrador de neoliberales, hoy son los Steel Workers de Estados Unidos y Canadá, quienes de la mano de Napoleón Gómez Urrutia, senador plurinominal de la República quieren apoderarse del control de los sindicatos.

Eso me lleva a recordar que en el pasado se creó una “Nueva Cultura Laboral” que hasta la fecha nadie entendió cabalmente porque era un documento de cientos de cuartilla que no decían algo específico, sólo apuntó directamente a lo que hoy se denomina “productividad” que bien manejada ha beneficiado a los trabajadores.

Hoy con esta “Nueva Cultura Salarial” que impulsa la 4T se quiere hacer creer a los trabajadores que van a ganar más dinero, eso será real para los que ganan un salario mínimo, pero poco beneficiará a los trabajadores que con un contrato colectivo de trabajo siguen a expensas de que una Comisión Nacional de Salarios Mínimos les fije el límite anual en porcentaje que podrán recibir como aumento.

Eso es cierto, se podrían cerrar las brechas entre los que ganan poco y los que se benefician con un contrato colectivo, pero sin desaparecer a las outsourcing, de nada servirá cerrar esta brecha salarial que sólo se logrará en la base de la pirámide, porque los salarios de los altos mandos “jamas se van a acercar en las empresas a los salarios de los trabajadores, mucho menos las prestaciones que las empresas exitosas le otorgan a sus ejecutivos.

Lo mismo pasa con los salarios en los Gobiernos Federal y locales la brecha salarial, con todo y que se bajaron los sueldos a los funcionarios de nivel medio y alto, jamas se cerrará realmente entre las categorías más altas de trabajadores de base y los directores o subdirectores de las dependencias.

El tiempo dira quien tienen la razón, aunque en realidad serán los trabajadores quienes decidan que tipo de sindicalismo quieren ahora, el tradicional que hasta ahora ha permitido un mínimo de huelgas en el país o los nuevos sindicatos que encabeza el mejor estallador de huelga en la industria minera de este país asesorado por los gremios de Canadá y Estados Unidos que están muy activos en su apoyo con la esperanza de que con el T-MEC podrán controlar también en México a las empresas armadoras de autos y acereras.