Ethel Riquelme.

El mismo día en que se presentó la Sinfónica de la Secretaría de Marina en el Palacio de Bellas Artes ante la feligresía de La Luz del Mundo, esa multipremiada Orquesta se encontraba celebrando su 78 aniversario de creación, pero el regalo no lo recibió la institución ni sus músicos, sino el apóstol Nasón Joaquín, a quien la Armada de México no cobró un solo centavo por el concierto.

La autorización para la participación de 56 músicos, más una docena de elementos de apoyo técnico, la movilización de dos camiones de transporte de personal y tres vehículos más de carga, multitud de aparatos e instrumentos, e incluso el pago de tiempos extras a ejecutantes todo por parte del erario, procedió directamente de la oficina del Secretario de Marina, almirante Rafael Ojeda Durán.

En cambio, la celebración por el aniversario número 78 de la Orquesta creada el 15 de mayo de 1941 por el entonces titular de Marina, Heriberto Jara, pasó desapercibida para el alto mando. Ni una felicitación, mención, día franco o recordatorio a sus integrantes..

Para la presentación del pasado  15 de mayo en Bellas Artes, las fuentes revelaron a esta columna que los mandos de las áreas involucradas con la organización del evento sí conocían -e informaron a sus superiores- sobre el carácter religioso del tema, y no se consideró necesario consultar a la Secretaría de Gobernación.

Trascendió que la solicitud para la presentación de la orquesta en dicho acto, fue tramitada ante el Secretario de Marina por el Instituto de Bellas Artes y posteriormente reforzada por el Senador del Partido Verde, Rogelio Israel Zamora Guzmán, Secretario de la Comisión de Marina y  “se decidió no cobrar por tratarse de un evento cultural”. “¿Aunque era religioso?”, se le pregunta. “Sí, porque fue solicitado por una instancia cultural y no se hace ningún cobro”. “Tampoco convenios ni acuerdos de intercambio”.

También los logotipos de la Secretaría de Marina que aparecieron en el escenario, en las invitaciones y en algunos promocionales fueron autorizados por la oficina del  Secretario, al tiempo que la dirección de cultura y deporte de la dependencia no generó ningún contrato de servicios por las cinco horas de comisión de su personal ni la movilización de transportes y equipo, ése y otros dos días previos.

Al revelarse más detalles de la participación de la Sinfónica de Marina en un evento que ha creado controversia al interior del Palacio de Bellas Artes, con protesta incluso de los propios músicos oficiales del INBA, se supo que fueron mandos de Semar los que insistieron en que la sinfónica naval tuviera una participación más destacada en el homenaje al líder religioso y no sólo como acompañante del coro de la Asociación de Profesionales y Ejecutivos de México, quienes dicen haber sido los organizadores del evento.

De hecho, el programa ejecutado magistralmente por la Sinfónica de Marina es una composición y arreglo de uno de los propios directores de Orquesta de la Marina, el Capitán de Corbeta César Amora Aguilar y ex director de la sinfónica de Xalapa, que convenció para modificar el programa inicial del evento y asignar un papel preponderante a los músicos de la institución armada en el escenario de Bellas Artes durante el homenaje al Apóstol de la Iglesia de la Luz del Mundo.

La Orquesta de Marina ha sido reconocida por sus distinguidos directores huéspedes, por su calidad de interpretación y por la versatilidad de sus ejecuciones. Ha grabado varios discos, se ha presentado en más de 30 países y el mejor recuerdo que sus integrantes tienen de sus presentaciones en el Palacio de Bellas Artes, fue durante su décimo aniversario, cuando el entonces Presidente Miguel Alemán Valdés se levantó de su asiento al término del concierto y pasó al escenario a felicitar uno por uno, a cada músicos por su espléndida interpretación.

Claro, la de la Luz del Mundo, frente al “apóstol”, bien puede disputar un sitio entre los más controvertidos y poco recordados cumpleaños de la banda militar.