Más de 90 por ciento de las explotaciones agrícolas del mundo son granjas familiares y representan 80 por ciento del valor de todos los alimentos, lo cual convierte a este sistema en el principal impulsor del desarrollo sostenible, destacó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), al lanzar el Decenio de las Naciones Unidas de la Agricultura Familiar.

La oficina de la Organización Naciones Unidas (ONU) en México informó en un comunicado que el Decenio de la Agricultura Familiar, impulsado en conjunto con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), busca favorecer este tipo de producción para que maximice sus contribuciones a la seguridad alimentaria y la nutrición a nivel global, así como a un futuro sustentable.

Paralelamente se informó también del lanzamiento de un Plan de Acción Mundial para apoyar la agricultura familiar, en especial en países en desarrollo, que acompaña a las naciones con asesoría para adoptar medidas específicas para el periodo 2019-2028.

Entre otros factores destaca la necesidad de aumentar el acceso de los agricultores familiares a sistemas de protección social, financiamiento, mercados, formación y oportunidades para generar ingresos.

El director general de la FAO, José Graziano da Silva, dijo que al mismo tiempo que aumenta la presencia del hambre se incrementa el problema de la obesidad: “Sabemos qué hacer para luchar contra el hambre, pero no conocemos sobre cómo combatir la obesidad. Los agricultores familiares son quienes producen alimentos frescos y locales de forma sostenible, esa es su contribución”.

“Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Hambre Cero y erradicación de la pobreza, debemos invertir en los pequeños agricultores familiares del mundo y ayudarles a aprovechar sus activos, conocimientos y energía, y empoderarlos para transformar sus vidas y comunidades”, señaló  Gilbert F. Houngbo, presidente del FIDA.

Entre otras ventajas, la agricultura familiar abarca la producción de todos los alimentos: vegetales, carnes, productos de origen animal -como huevos o lácteos-, y alimentos producidos en tierras agrícolas, bosques, montañas o en piscifactorías, gestionados y explotados por una familia, y que dependen básicamente de la mano de obra tanto de mujeres como de hombres.

De esta forma, los agricultores familiares proporcionan alimentos sanos, diversificados y ayudan a las economías locales a crecer con respeto a la biodiversidad y ecosistemas, cuyos métodos pueden ayudar a reducir los riesgos del cambio climático.

Sobre el Plan de Acción Mundial para el Decenio de la Agricultura Familiar, la FAO recordó que los agricultores familiares se enfrentan a la pobreza, sobre todo en los países en desarrollo, carecen de recursos para fortalecer la producción y comercialización de alimentos, y se les escucha poco en los procesos políticos.

Además, las mujeres y los jóvenes agricultores son más vulnerables y por ello el plan es una guía para desarrollar políticas, programas y regulaciones para apoyar a los agricultores familiares, que propone acciones colectivas y coherentes que puedan desarrollarse durante los próximos 10 años.

Entre las acciones destacan implementar políticas públicas con inversiones que apoyen a la agricultura familiar en escala local, nacional e internacional, así como apoyar a mujeres y jóvenes en zonas rurales para que accedan a activos productivos, educación y mercados, entre otros, además de fortalecer a las organizaciones de agricultores familiares y mejorar los medios de subsistencia del sector.

Fuente: NTX