ALEJANDRO LELO DE LARREA

Decía Carlos Monsiváis (qepd) sobre la publicidad oficial: “El que esté libre de culpa, que arroje la primera gacetilla”. La normatividad mexicana nunca ha sido clara para propiciar equidad en la

asignación de publicidad oficial.

Siempre quejas por el favoritismo, en especial para los grandes medios. El gobierno de López Obrador dice que va a terminar con esa discrecionalidad. No se ve cómo. La Ley en la materia es vaga. No hay criterios claros para asignaciones de publicidad.

Existe el discurso y presunta buena voluntad de AMLO de no dar dinero a los medios para comprar el criterio. Ofrece plena libertad de prensa y hasta subsidio oficial (como el modelo francés). Considera que ello fortalece la democracia. ¿No se repetirá el “te pago para que no me pegues”? ¿Tampoco el célebre “no te pago para que me pegues” del presidente José López Portillo?

¿Cómo asegurarse que el próximo Presidente no elabore y haga pública, como López Obrador, su propia lista sesgada de periodistas que recibían publicidad para sus propios medios? No hay forma.

Lo anterior viene a cuento porque ayer el periodista Ricardo Rocha se quejó con López Obrador de que habían elaborado una “lista tramposa como parte de una calumniosa campaña” en su contra.

AMLO ofreció revisar y corregir.

El mensaje que manda Presidencia es que los periodistas no tienen derecho a ser propietarios de un medio de comunicación y recibir publicidad oficial. ¿Sólo los grandes empresarios pueden?

Urge que AMLO le entre al tema. Quizás un consejo ciudadano que establezca y aplique criterios claros para la compra equitativa de publicidad oficial, desde el medio más modesto hasta el más

grande del país. ¿Es mucho pedir?