FRANCISCO RODRÍGUEZ

Pocas babosadas tan estridentes y atrevidas se habían oído aquí en el rancho grande desde hace tiempo. Desde que Vicente Fox basó su oferta de promesa de un gobierno gerencial sobre los ejes de dirección electrónica que iban a conseguir “un vocho y un changarro” para cada ciudadano, nadie había superado esa marca. Hasta que el Caudillo que oficia en Palacio se atrevió a concretar el objetivo de su transformación tan anunciada.

¡Un par de zapatos y un carrito modesto! Así como suena. Así sintetiza el tabasqueño el mexican way of life.‎ Tal es el objetivo máximo para cada uno de los habitantes. Porque como te ven te tratan, el que ostente más recursos genera desconfianza, aversión, pero esto –¡claro!– no aplica para el círculo familiar ni para la cauda de favoritos.

Un ideario moral, un programa político surgido del trastorno límite de una personalidad atribulada por la ignorancia y el arrase. Una propuesta insensata sobre “la nueva normalidad” que trata de imperar después de haber destruido las bases de crecimiento del país. Una visión descarada sobre el México del futuro inmediato.

Ya dictó el testamento macabro de la Cuarta Decepción

El que intenta y proyecta proletarizar la vida mexicana ya fijó sus objetivos. El cónyuge de la eximia humanista y doctora en letras que elogió a “Mamado Nervo”, el padre de los empresarios cerveceros que encarecieron el mercado de las caguamas y las chelas, acaba de decretar sus legados.

El que ha guardado mutis sobre las pato aventuras de sus retoños en Dubai a bordo de jets particulares, el que no se pronuncia sobre los Lamborghinis y tenis de más de mil euros, el que dice odiar a los ricos y ha convertido su régimen en un adoratorio chichimeca para los feroces empresarios del neoliberalismo, ha dictado sus sandeces.

El que admira a Salvador Allende, pero quiere imitar a Creso, el que desmadejo a la Marina y al Ejército para hacer su Guardia personal en vez del Estado Mayor, y el que compara sus estructuras con las hordas juveniles de camisas pardas hitlerianas y los fasci de combattimento mussolinianos, el que hace realidad los deseos de los chairos empoderados y alucinados, ha escrito un testamento macabro.

¿Hasta dónde llegaremos?, preguntamos los mexicanos

Esto es un chorizo hediondo, antimexicano, ahistórico, opuesto a cualquier idea de progreso. Sus personales trompetas de Jericó anuncian la nueva época. Ninguna obra, cero empleos, tolerancia a delincuentes sangrientos, educación, salud, seguridad, mínimos de bienestar, a la basura. Junto con la imagen y la posibilidad de todo un país.

‎No puede haber político, ser humano y habitante capaz de aguantar el estropicio verbal de un lenguaraz. Está fuera de toda proporción, de todo recaudo, de toda sesera. ¿Hasta dónde llegaremos? es la pregunta que se hace todo mundo, dentro y fuera de este país. No puede haber colaboradores tan insensibles que soporten cargar ese fardo.

La reveladora entrevista al uruguayo José Mújica

‎Recientemente, la televisión catalana fue a Uruguay a entrevistar al expresidente José Mujica, un líder reconocido en todos los continentes, admirado por el Caudillo de la 4T. Un hombre de ochenta y cinco años que ha vivido casi todo. Encarcelado por sus ideales, miembro del Movimiento de Liberación Nacional y del Tupamaro de aquellas latitudes.

Un hombre que se resistió al embrujo de la pompa y el boato, que gobernó con el ejemplo, fue inquirido sobre su credo político y dijo textualmente: “no confundir lo conservador con lo reaccionario. Lo reaccionario es la patología de lo conservador. Lo reaccionario no sólo es conservar, es ir para atrás en una forma dogmática y cerrada al pensamiento de los otros.

“La patología de la izquierda es el infantilismo. El infantilismo es la confusión permanente de los deseos con la realidad… y entonces se cae en esas quimeras de plantear ‘hay que nacionalizar todo esto y todo lo demás’, cuando se está muy lejos de poderlo hacer”.

Los entrevistadores relatan que en ese momento experimentaron una epifanía, al fin comprendieron lo que confundía sus mentes y les originaba preguntar cuestiones como éstas:

Las preguntas incómodas… aún sin respuestas

¿Por qué pensar que apelando a un sentimiento filial los delincuentes dejarán de serlo? ¿Por qué tener la certeza de que si el Presidente declara no robar, ya se erradicó la corrupción? ¿Por qué hacer una refinería conde al jefe le late y no donde los técnicos juzgan conveniente?

¿Por qué hacer una campaña electoral con la promesa de la venta de un avión que no está totalmente pagado? ¿Por qué tratar de venderlo desconociendo el reducido, por no decir el inexistente, mercado que hay para una aeronave de gran lujo? Ya que no se pudo vender, ¿por qué tirarlo entre la población?

El contenido y las epifanías de esta entrevista fueron publicados en todo el mundo, causando la risa loca del planeta. Otra raya más al tigre. Salimos campeones en estirar la lengua y en desnudar nuestras miserias. Televisión, radio y prensa, más redes digitales dieron vuelo a estos dislates. Fox fue superado por la barbarie. Increíble, pero cierto.

La televisión catalana, la misma donde las barras cómicas habían igualado al Cacique de la 4T con el cerebro de un pulpo lleno de excrecencias, se anotó un hit histórico con las comparaciones entre Mujica y el Caudillo local. Es imposible que sus colaboradores no se hayan enterado.

Los negativos de la visita del Caudillo a la Casa Blanca

Es imposible que los equipos de seguridad nacional estadounidense no se hayan jalado los pelos al percatarse de estas puntadas, graves en los momentos de inminente renovación de los poderes en el vecino del Norte. Es imposible que no se hayan tomado todas las precauciones ante la amenaza de la inminente visita del Caudillo a la Casa Blanca, y lo que puede significar en negativos para la reelección del profeta anaranjado.

Es imposible no medir los rebotes que las personas empoderadas con trastorno límite de personalidad, cuyas opiniones sobre el mundo y la vida cambian inopinadamente. Una persona al que un día consideran amigo, al otro día puede ser considerado un enemigo o un traidor. Sentimientos de disociación, como el sentirse distanciado de sí mismo.

Los cuatroteros necesitan un psicólogo, no más poder

Lo peor es que una persona con el trastorno límite de la personalidad puede tener más probabilidades de desarrollar síntomas de una depresión mayor, del trastorno bipolar, de trastornos de ansiedad, de abusos en todos los órdenes de la conducta.

El trastorno límite de la personalidad se asocia con mayores tasas de victimización, de suicidio y de comportamientos autodestructivos. Estas personas necesitan auxilio de inmediato, jamás darles más poder.

¿No cree usted?

Índice Flamígero: Antes de experimentar en el mundo de los negocios, el trío de hijos del presidente de México se dedicaban a la política, al igual que su padre. 1) José Ramón, hijo mayor de Andrés Manuel, fue designado en 2016 coordinador en el Estado de México de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), partido que llevó a su padre a la presidencia. Entonces se encargó de conformar 6 mil 500 comités seccionales de partido. También en 2017 se encargó de coordinar la campaña electoral de Delfina Gómez al gobierno del Estado de México, cargo que perdió ante el priísta Alfredo del Mazo. Estudió Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En el pasado López Obrador ha declarado que es abogado. 2) Andrés Manuel López Beltrán, segundo hijo entre Rocío y el presidente de México, ha estado involucrado de manera más directa en la administración pública. Estudió Ciencias Políticas también en la UNAM, y desempeñó distintos cargos dentro de Morena. En 2015 se anunció que coordinaría la campaña de Almícar Sandoval Ballesteros, precandidato a la gubernatura de Guerrero. Antes, en 2012, había organizado junto a Octavio Romero Oropeza, ex Oficial mayor del gobierno de la Ciudad de México, la estructura electoral y defensa del voto de la campaña de López Obrador. Igualmente fungió como promotor de giras y asambleas informativas de su papá en Morena, antes de que fuera partido político. 3) En tanto que Gonzalo Alfonso López Beltrán, el tercer hijo de López Obrador, estudió sociología en la UNAM. Él se desempeñó como coordinador estatal de Morena en Tlaxcala, en donde encabezaba los 513 comités. Según su padre, también ha ejercido como profesor. Hoy, José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso comenzaron su segundo negocio como emprendedores. Se trata de la fabricación, además de la venta, de cervezas artesanales y refrescos Rocío, realizados con base en chocolate. Su primera incursión en el mundo empresarial desde que su padre llegó a la silla presidencial fue con la chocolatería del mismo nombre, bautizada así en honor a su madre Rocío Beltrán, quien falleció en 2003 por un padecimiento del sistema inmunológico.

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