En julio la inflación fue de 3.62 por ciento anual, lo cual se explicó por el aumento en los precios de las gasolinas y alimentos como la papa y el pollo, informó este viernes el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En su medición mensual, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) fue de 0.66 por ciento, la mayor variación para dicho mes desde 1999.

Aunque presentó un alza en su tasa anual, la inflación se mantuvo dentro del margen objetivo del Banco de México (BdeM) que es 3 por ciento más menos un punto porcentual.

La inflación no subyacente, es decir, la que engloba a los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles fue de 1.48 por ciento mensual, mientras que en su variación anual fue de 2.92 por ciento.

Esto se explicó al incremento en los precios de los energéticos que fue de 3.9 por ciento con respecto al mes anterior inmediato, aunque a tasa anual disminuyó 0.41 por ciento.

Mientras que el costo de los alimentos pecuarios creció 1.15 por ciento en su variación mensual y 1.73 por ciento frente al mismo mes del año pasado.

La inflación subyacente fue de 0.40 por ciento frente al mes anterior inmediato, mientras que en su comparación con el mismo lapso de tiempo de 2019 fue de 3.85 por ciento.

Los precios de los productos que presentaron mayor incremento en el séptimo mes del año fueron la gasolina de bajo octanaje con 5.64 por ciento, el pollo con 5.60 por ciento, la gasolina de alto octanaje con 5.26 por ciento y la papa con 6.61 por ciento.

Por el contrario, los que registraron una disminución en su costo fueron el chile serrano con 29.20 por ciento, la uva con 29.25 por ciento y el chayote con 24.07 por ciento.

Fuente: La Jornada