Por: J. O.

A estas alturas ya todos conocemos el caso del niño Dylan Esaú, el menor tzotzil secuestrado por Margarita “N”, una mujer de 23 años incapaz de concebir. Indudablemente todos celebramos el hecho de que el menor de 2 años esté ya con Juanita, su madre, quien, cabe destacar, durante 45 largos y tortuosos días movió cielo, mar y tierra —como cualquier madre con corazón— para localizar a su hijo.

Lo que no me convence, y espero tu opinión, estimado lector, es el discurso del experredista, ahora morenista y gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón y su Fiscal General Jorge Luis Llaven. Dicen, los políticos, que este caso es prueba de que se está erradicando la corrupción y la impunidad; sin embargo, y como está de moda, por acá tenemos otros datos.

Resulta que, no sólo en Chiapas, sino en todo el país, cada día desaparecen siete menores, según cifras de la Red por los Derechos de la Infancia (Redim), además de las 3.6 niñas y niños que son asesinados cada 24 horas. 

El caso Dylan vino a destapar una red que  tenía cautivos a 23 menores de edad, incluídos varios bebés, en un domicilio de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, obligados a vender artesanías y pedir limosna en las calles de la entidad suereña. Aquí yo cuestiono: ¿quién estaba buscando a estos niños antes del caso Dylan?

Este caso es especial porque Juanita se movió. Tuvo que viajar más de 10 horas para llegar a la explanada del Zócalo Capitalino y, poco a poco, llamar la atención de la federación. ¿Qué respuesta habrá recibido por parte de las autoridades estatales como para haberse visto en la necesidad de buscar al presidente? Quien, por cierto, nunca atendió a la señora de manera personal, sino que envió a un subalterno a revisar el asunto. 

¿Por qué tenemos que estar festejando que encontramos a uno cuando perdimos siete? Y no es demérito ni menosprecio, simplemente cuestiono si realmente tenemos algo que celebrar cuando la obligación de los poderes es, primero, que estas cosas no sucedan y en segunda, si suceden, encontrarlos a todos. 

Rutilio utiliza a Dylan y a su mamá como instrumento político; peones en el tablero de ajedrez que olvidará en un par de meses. Cabe recordar que apenas en mayo pasado el Congreso estatal hizo modificaciones al Código de Elecciones y Participación Ciudadana, para modificar el calendario electoral de los siguientes comicios y posponerlos para el 15 de enero de 2021, en vez de la segunda semana de octubre de este año como estaba previsto, so pretexto de la pandemia. 

Dice Escandón que no hay impunidad en Chiapas. Yo, sólo digo lo que veo. 

JUEGO DE CARTAS: Brevemente te comento que Hugo López-Gatell todavía tiene la capacidad de reír aún con más de 55 mil muertos en su espalda, pues en la conferencia vespertina que encabeza todos los días, generalmente en Palacio Nacional, aunque a veces sale de paseo por los estados, tuvo lugar un “chascarrillo”, de esos que sólo dan risa a quien lo dice, cuando comentó que Ricardo Cortés Alcalá no estaba presente ese día dado que “se enojó porque no le dimos la palabra la vez pasada”. Ojalá el señor subsecretario siga con ese buen humor la próxima semana luego de que los panistas vuelvan a pedir su destitución del cargo.